MADRID, 25 Abr. (EUROPA PRESS) -
Tras haber ganado el Premio Planeta en 1998 con su última novela
''Pequeñas infamias'', la escritora Carmen Posadas vuelve al panorama
literario con ''La Bella Otero'', un libro a medio camino entre la
novela y la biografía.
En este relato, Posadas cuenta a dos voces (la suya propia y la de
Carolina Otero) la auténtica vida de este mito de la Belle Époque a
principios del siglo XIX, Una mujer gallega, que se hizo pasar por
andaluza, artista, e hija ilegítima de Eugenia de Montijo, para
borrar su oscuro pasado y estar a la altura de la máxima del momento:
haz lo que quieras y disfruta.
El lado de mujer opulenta y "femme fatale" que alcanzó en su
estancia en París vino avalado por el increíble gancho que tuvo para
conquistar a sus ricos y poderosos amantes, quienes le ofrecieron sus
fortuna sin ningún reparo. Por su cama pasaron Eduardo VII, el Zar
Nicolás II, el Kaiser Guillermo, Leopoldo de Bélgica, Alberto I de
Mónaco y Alfonso XIII.
Pronto se ganó el apodo de "la Sirena de los Suicidios", ya que
siete hombres dejaron una carta el día en que se quitaron
voluntariamente la vida, confesando que lo hacían por no haber
conseguido los favores de la Bella Otero. El magnate americano
William K. Vanderbilt le regaló un yate; un príncipe ruso le entregó
una auténtica fortuna para que no le abandonase; y el emperador de
Japón le compró una isla.
Carolina Otero llegó a ser una de las mujeres más ricas de su época,
pero a la vez fue una ludópata sin remedio que dilapidó toda su
fortuna en el juego. Según ella misma confesó, sus dos únicos
placeres fueron ganar y perder. Se calcula que perdió en los casinos
68.000 millones de pesetas, al cambio actual. Gastó su fortuna a un
ritmo de unos 4.600 millones anuales y las pérdidas de una noche
podían ascender a 300 millones de hoy.
PASADO OCULTO
Detrás de esta vida de lujo que consiguió construirse, subyace la
verdadera historia de su infancia, cuando con 10 años fue violada en
su pueblo natal, por lo que quedó estéril y estuvo a punto de morir.
Fue repudiada por su familia y por sus vecinos y a los 12 años huyó
para siempre con un grupo de titiriteros. Más tarde, su propio
descubridor en Marsella, el cazatalentos Ernest Jurgens, acabó
suicidándose al no conseguir el amor de la Bella Otero.
Para borrar su pasado, la Otero, no volvió a acordarse jamás de su
pueblo natal. Sólo mantuvo correspondencia con el Cura Garrandán, al
que enviaba dinero y vestidos de sus actuaciones para que se los
diese a los pobres. Según luego averiguó la autora del libro, el
párroco utilizó los vestidos para vestir a los santos de la iglesia.
GÉNERO HÍBRIDO
Carmen Posadas aseguró en rueda de prensa que eligió hacer un género
híbrido para contar la vida de esta mujer porque no quería realizar
ni una novela romántica ni una biografía a modo de autopsia. "Además
tuve que hacerlo a dos voces, la suya y la mía, porque ella tan
sumamente mentirosa que la labor de investigación fue muy difícil y
no sabía qué partes de las diferentes biografías que se habían
escrito sobre ella eran verdad o mentira", afirmó.
Posadas confesó que decidió escribir sobre esta mujer cuando supo
que se había retirado de los escenarios a los 46 años para que la
gente no viese cómo perdía su belleza, para preservar el mito. "Yo
también tenía 46 años cuando empecé a escribir el libro y me interesó
mucho esta decisión ante la vejez y la decadencia, ya que a mí
tampoco me gustan y no entran en mis planes", aclaró.
DECADENCIA DEL MITO
La autora explicó que la novela comienza el día en que la Otero, con
97 años y recluida en una modesta pensión de Niza, piensa que va a
morir y recuerda sus años de esplendor y su decadencia, porque le
interesaba reflejar como se vive la decadencia después de haber sido
un mito.
"En cualquier caso, después de haber investigado, yo creo que se
retiró porque no podía aguantar más de tres días seguidos sin pasar
por una mesa de juego, y eso la perdió. De hecho, cuando se retiró,
aunque ya no levantaba las pasiones de antaño, tenía éxito como
actriz de pantomima y cantante de ópera, por lo que podría haber
seguido", comentó.
Posadas señaló un hecho curioso, y es que la Otero a pesar de acabar
arruinada, recibió hasta el fin de sus días una pequeña pensión del
casino de Montecarlo, por lo que es posible que algunas de estas
salas otorguen favores a los grandes jugadores.
Finalmente, Carmen adelantó que lo próximo que va a escribir es un
ensayo sobre las mujeres que han ejercido el poder a través de sus
maridos y amantes a lo largo de la historia, y que la siguiente
novela se la va a plantear con detenimiento.