Editores europeos debaten en Formentor sobre "el crepúsculo de la inteligencia colectiva" ante la digitalización

II Coloquio de Editores Europeos, celebrado en Formentor
II Coloquio de Editores Europeos, celebrado en Formentor - CATI CALDERA
Europa Press Cultura
Publicado: lunes, 2 noviembre 2026 13:08

Defienden el valor del libro y la labor de los editores: "La IA es un loro estocástico" que no puede "crear nada inédito"

CABO DE FORMENTOR (MALLORCA), 2 (de la enviada especial de EUROPA PRESS, Laura Martínez)

Los editores reunidos en el II Coloquio de Editores Europeos, que se está celebrando en Formentor, han alertado sobre el "crepúsculo de la inteligencia colectiva" y han llamado a defender el valor del libro y la labor del editor frente al impacto de la Inteligencia Artificial (IA) y la digitalización en la educación.

"Para debatir sobre el crepúsculo de la inteligencia colectiva, hay aquí un somero relato de lo dicho en los editores europeos en la hora de la IA", ha afirmado la editora Claudia Casanova (fundadora de la editorial Ático de los Libros), que ha ofrecido a los asistentes las conclusiones del encuentro, después de dos jornadas de debate celebradas entre los días 1 y 2 de noviembre.

En la jornada de este lunes, 2 de noviembre, el editor senior de ficción de la editorial Hanser (Alemania), Piero Salabè, se ha centrado en el reto que representa la IA en el ecosistema del libro, partiendo de la premisa formulada por Gonçalo M. Tavares (ganador del Premio Formentor 2026) sobre "escribir mientras se cae".

Así, ha analizado el papel "mediador" de la figura editorial ante la tecnología, planteándose si en el horizonte digital "es concebible que los autores no tengan como primeros aliados a personas de carne y hueso, sino a máquinas inteligentísimas, siempre disponibles y amables".

En este punto, Salabè ha calificado la IA de "loro estocástico, capaz únicamente de combinar elementos preexistentes en los que ha sido entrenada, basándose en la probabilidad, sin poder crear nada inédito". En su opinión, se trata de una máquina que se centra en el lenguaje mientras que "la literatura pertenece a la palabra".

No obstante, ha afirmado que la IA "es una batalla perdida tanto para el escritor como para el editor pues realizan su trabajo de forma mecánica, sin añadir espíritu ni originalidad" pero se ha mostrado esperanzado con el uso del algoritmo "para separar el grano de la paja" y revalorizar la labor creativa ya que "a la máquina le falta lo fundamental: el contexto vital". "Sin conciencia y sin el libre albedrío del que las máquinas carecen, no existe el arte", ha apostillado.

Mientras, la editora de Znak Literanova, Dominika Kardás, ha desgranado las claves que permiten a una obra literaria cruzar fronteras y conectar con todo tipo de lectores. "Los libros son espejos cuando nos muestran personas parecidas a nosotros, situaciones que conocemos o sentimientos, y son ventanas cuando nos abren mundos desconocidos", ha argumentado Kardás, para quien "una historia no necesita tratar grandes temas históricos o políticos para cruzar fronteras; a veces basta con hablar de las pequeñas cosas que se comparten".

"La literatura traducida no solo nos permite conocer a los demás y a reconocernos en ellos. También puede cambiar la manera que nos vemos a nosotros mismos. Y quizás ésta sea también una de las partes más bonitas de nuestro trabajo como editores: no nos limitamos a llevar libros de un país a otro. En un mundo que tiende a mantenernos encerrados en las zonas donde todo parece familiar y conocido, inventamos nuevas relaciones entre las historias y sus lectores", ha argumentado.

Por su parte, la fundadora de la editorial Förlaget (Finlandia), Sophia Jansson, ha alertado sobre el "desastre" que supone la pérdida de comprensión lectora en los estudiantes a nivel europeo, un deterioro que se refleja en los últimos resultados del informe PISA y que resulta "aún más inquietante" dentro de las minorías lingüísticas, como los suecoparlantes en Finlandia, que representan un 4,5% de la población total.

En este punto, ha defendido la necesidad de "preservar" las publicaciones en lenguas minoritarias para proteger la identidad cultural frente a los criterios económicos de la industria editorial, y ha recordado los orígenes de la editorial Förlaget con el fin de preservar la obra de Tove Jansson, de quién es sobrina.

"Publicar en sueco en Finlandia no es económicamente viable, pero para nosotros no se trataba solo de dinero o de los libros; se trataba de mantener viva la identidad de nuestra cultura y garantizar que los autores tuvieran opciones", ha aseverado Jansson, detallando que han publicado cerca de 420 títulos en una década y han cosechado alrededor de 70 galardones literarios nórdicos.

Además, ha advertido de que fenómenos como la digitalización, el uso de redes sociales y la implantación de la IA pueden "acelerar la polarización" social, por lo que ha apelado a fomentar el placer de la lectura desde la infancia a través de contenidos de alta calidad.

El encuentro también ha contado con la directora del Departamento de Restauración de la Biblioteca Apostólica Vaticana (Ciudad de Vaticano), Ángela Núñez-Gaitán, que se ha centrado en la materialidad de los textos antiguos, revelando que se siente "un poco extraña, fuera de lugar" ante los libros nuevos.

Así, ha enfatizado en la relevancia del libro ante la tecnología. "El lector es amante de la parte física de los libros, de la emoción de una primera cita con un libro nuevo, de sus tapas, de su olor, del tacto de sus páginas, de su manejo", ha rememorado.

Ademas, ha defendido la existencia de una dualidad en la obra escrita afirmando que "el libro consta de cuerpo y alma; el alma sería el texto, las ideas que transporta y genera, mientras que el cuerpo es la materia física, el vehículo de la transmisión".

RECUPERAR LA "ESENCIA" DEL EDITOR ANTE LA "TRAMPA" DE LA IA

En la primera jornada, del 1 de noviembre, el director de la Fundación Formentor y presidente del jurado de los Premios Formentor, Basilio Baltasar, calificó de "derrota" la sustitución progresiva del libro por la pantalla en el entorno escolar, mientras que la periodista Berna González Harbour rescató las conclusiones del coloquio celebrada Aranjuez en 2025, donde la IA se describió como "una sirena que encandila a los usuarios con sus promesas".

En el debate se expusieron casos como el de Thelyson Orelien, excluido de la lista de nominados del Premio Goncourt al sospechar que usaba IA. Ante esta situación, el editor de Arpa Editores, Joaquín Palau, defendió las editoriales deben "recuperar la esencia" del oficio frente a lo que ha tildado de "trampa" tecnológica. "El mundo del libro conocía un solo delito, el plagio. La IA añade otro, la trampa", aseveró.

La directora editorial de Alianza y Cátedra, Elena Martínez Bavière, hizo un llamamiento a no "infravalorar lo que esta herramienta puede llegar a hacer de aquí a diez años". "Los editores tenemos la misión de preservar un mundo en el que merezca la pena dedicar el tiempo a la creación", argumentó, aunque la también editora Elena Ramírez (de Seix Barral, editorial que publica al ganador del Premio Formentor de este año, Gonçalo M. Tavares) ha defendido que "el factor humano sigue siendo eficaz" para detectar el uso de IA aunque reclamó "legislación para proteger a los creadores".

En la misma línea, editores como Miguel Aguilar (Debate, Taurus y Random House) pusieron el foco en la necesidad de exigir mayor transparencia a los medios de comunicación y a la propia industria sobre el uso de detectores de contenidos artificiales. Además, la editorial Gallimard anunció que pasará al detector Pangram por todos sus manuscritos, aunque su editor Gustavo Guerrero avisó: "Pangram será superado".

El director general del Grupo Editorial Feltinelli, Gianluca Foglia, auguró que "todos" usarán IA y defendió el papel de los libros como "herramienta necesaria para el aprendizaje". No obstante, también hubo reflexiones a favor de la IA como la de Clara Capitao, de Penguin Random House Portugal, al igual que la agente literaria María Lynch: "No hay que tenerle miedo a la tecnología, sino a las compañías tecnológicas".

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