MADRID, 28 Mar. (EUROPA PRESS) -
Fernando Martínez Laínez (Barcelona, 1941) reconstruye en
"Embajada a Samarcanda" (Editorial Belacqva) el viaje diplomático
iniciado el 21 de mayo de 1403 por Ruy González de Clavijo, camarero
del rey Enrique III de Castilla, para encontrar Tamerlán.
El noble castellano tenía como misión entregar unas cartas reales
y varios presentes al gran Khan Timur, señor de los mongoles y
emperador de Samarcanda. "En el libro recreo un episodio insólito en
la España de Enrique III de Castilla", reconoció hoy en rueda de
prensa Martínez Laínez, quien, a través de la obra "Embajada a
Tamerlán", escrita por el propio González de Clavijo, y distinta
documentación, ha especulado con el contenido diplomático de un viaje
que duró tres años y que respondió a la visita de un embajador del
Khan que informó al rey castellano de la victoria de los mongoles
sobre el sultán Bayaceto a finales de julio de 1402.
De esta forma, este doctor y licenciado en Ciencias de la Información
por la Universidad Complutense ha respetado el estilo de crónica
antigua para reconstruir un viaje que partió de Alcalá de henares
(Madrid), recorriendo todo el Mediterráneo, para arribar en la
Constantinopla bizantina, bordean las costas meridionales del mar
Negro, y adentrarse en los dominios del sultán turco y penetrar en el
Induskush hasta alcanzar la mítica ciudad de Samarcanda.
"Los reyes cristianos intentaron, a través de esta expedición, entrar
en contacto con Tamerlán para detener la expansión de los turcos,
para establecer una alianza contra ellos, que estaban a las puertas
de Constantinopla", explicó Martínez Laínez, que trabaja desde 1988
en TVE, donde ha sido reportero y guionista de varios programas de
política internacional y literarios.
EMPRESA DESCABELLADA Y ROMÁNTICA
En este sentido, esta autor señaló que el viaje que relata en su
nueva obra, al que se refirió como "empresa descabellada y
romántica", pone de manifiesto "la pujanza castellana en la época".
"Castilla ya tiene una serie de ambiciones y es capaz de mandar una
embajada al fin del mundo", añadió, a la vez que aclaró que la
expedición estaba formada por González de Clavijo, un fraile, dos
soldados, uno de ellos poeta, y al que mucha gente imputa la autoría
de "Embajada a Tamerlán", y varios sirvientes.
"Cuando llegan a Samarcanda se encuentran con una ciudad que les
sorprendió porque era una maravilla", señaló un escritor para el que
"hay ciudades que nos representan a todos, al sentido histórico del
mundo". Asimismo, Martínez Laínez, hizo referencia al hecho de que
los mongoles "eran muy tolerantes desde el punto de vista religioso,
aunque en la guerra eran implacables". El también autor de "Candelas.
Crónica de un Bandido" (Premio Rodolfo Walsh 1992), "Carne de
trueque", "Se va el Caimán", "Bala perdida", "Vía muerta", "Sin
piedad" (Premio Semana Negra de Gijón 1996), "Tajo", "Viena. Praga.
Budapest. El imperio enterrado", "Los espías que estremecieron",
"Crimen sin castigo" y "Tras los pasos de Drácula" (Premio Grandes
Viajeros 2001), concluyó asegurando que "la novela histórica es una
aportación más a la fabulación histórica".