MADRID, 13 Jun. (EUROPA PRESS) -
Jordi Clos (Barcelona, 1950) presidente de la Fundación que lleva
su nombre y creador del Museo Egipcio de Barcelona, describe 'En mi
querido Nilo' (Península) las anécdotas que lo han llevado a
convertirse en un mecenas "apasionado" por Egipto, que en 1995
descubrió la pirámide de un monarca desconocido de la dinastía de los
faraones negros.
El autor, que comenzó su afición por Egipto con tan sólo 12 años
gracias a un trabajo escolar, explicó que el descubrimiento de la
"pirámide perdida" le proporcionó a él y a su fundación una dimensión
internacional y una "satisfacción" comparable a lo que sitió Howard
Carter cuando abrió la tumba de Tutankhamón.
"Este libro es un diario de anécdotas o una pequeña biografía que
describe mi pasión por Egipto", aseguró este catalán, que combina su
afición a la Egiptología con su labor de empresario, desde los 20
años, momento en que compró su primera pieza.
DIDÁCTICO Y SENCILLO
En un tono didáctico y sencillo, Jordi Clos comienza su ópera
prima en la literatura explicando los motivos que le llevaron a
interesarse por el antiguo Egipto para después pasar a describir su
primer viaje a este país milenario o la creación del Museo Egipcio de
Barcelona en 1992, nominado como Best European Museum of the Year.
Durante la presentación del libro, Clos destacó la adquisición de
la estela de Cleoplatra VII, que compraron sin saber su propietario y
que se ha convertido en una de las piezas importantes de su
colección. O la adquisición de un tratado de egiptología que mandó
escribir Napoleón y que le compró a un viejo coleccionista de piezas
napoleónicas de Amsterdam.
Ésta y otras muchas anécdotas están relatadas en 'Mi querido
Nilo. Ayer encontré la pirámide perdida'', un libro también de
"aventuras", según explicó, que incluye en la última parte una
pequeña guía para saber cómo viajar a Egipto, sus peligros, lo más
interesante de ver o qué hacer entre las pirámides.
MAS CERCA DE LA GENTE JOVEN
"Es un libro, que puede estar más cerca de la gente joven, que
empieza a interesarse por Egipto y su cultura", señaló este
empresario, que asegura que la economía y la cultura es un binomio o
un "matrimonio inseparable". "Es bueno que los grandes empresarios
inviertan en cultura", precisó. Clos, orgulloso de su Escuela de
Egiptología por la que han pasado más de 3.000 alumnos, concluyó que
a España le queda todavía mucho camino que recorrer para igualar la
egiptología al nivel de otros países europeos.