El director de la Real Academia Española, Santiago Muñoz Machado, este jueves 29 de octubre de 2026 en la sede de la institución en Madrid (España) - ALBERTO ORTEGA - EUROPA PRESS
MADRID, 30 Oct. (EUROPA PRESS) -
El director de la Real Academia Española, Santiago Muñoz Machado, ha presentado este viernes la vigésimocuarta edición de la obra "más importante" de la institución, el Diccionario de la lengua española.
"Es una obra hecha por la inteligencia humana", ha asegurado Muñoz Machado en una entrevista con Europa Press en la que ha detallado que la Inteligencia Artificial (IA) "no ha entrado para nada" en la confección de esta nueva edición del Diccionario.
Así, ha explicado que ha sido un trabajo elaborado cada jueves durante 12 años, en los Plenos de la Academia que reúnen a académicos tres horas. "Y ese conjunto cocido, finalmente hervido con varios hervores, es el producto, es el diccionario. La inteligencia artificial no ha entrado ahí para nada", ha asegurado.
La 24ª edición de la obra supone la primera nativa digital, confeccionándose el papel a partir del formato digital y no a la inversa. Su versión en papel, editada por Espasa, consta de dos volúmenes en tapa dura y 3.606 páginas.
LA EDICIÓN "MÁS HERMOSA"
Esto, según ha explicado Muñoz Machado, permite recoger "mucha más información" y luego traducirla en obras impresas, tantas como quiera la RAE.
"Ahora el contenido puede expandirse mucho más, antes estábamos condicionados por lo que puede encuadernarse, un tomo voluminoso que nos obligaba a que la letra fuera muy pequeñita, el cuerpo de letra muy pequeño, los interlineados muy apretados... La presentación ahora puede ser mucho más lucida, mucho más hermosa. De hecho, esta es la edición en papel más hermosa de la historia de las ediciones de la Academia, la más bella", ha asegurado.
Concretamente, la obra ofrece 99.990 artículos y cerca de 209.000 acepciones, además de 54.829 etimologías, 23.255 acepciones con marca de alguna especialidad técnica, 20.672 acepciones con alguna marca de países americanos o 24.708 formas complejas o pluriverbales.
Además, entre las diversas novedades, ahora las palabras con moción de género se presentan ahora con la forma femenina desarrollada y no solo representada por su terminación. Por ejemplo, la palabra 'técnico' tendrá al lado el femenino 'técnica', y no 'técnico, ca'.
En ese sentido, Muñoz Machado ha explicado que la anterior edición del Diccionario ya era "muy inclusiva", en lo que respecta a los masculinismos excesivos, que se van evitando.
"Hemos, muchas veces, referido los ejemplos más obvios, cuando las profesiones en general estaban definidas empezando por el vocablo hombre. Eso ya prácticamente se ha eliminado. Ahora hacemos este tipo de variaciones que implican una cierta tendencia a la no masculinización", ha precisado.
Muchas de las nuevas incorporaciones se corresponden con vocabulario técnico, ya que hasta ahora la Academia tenía "muy poca presencia" en el llamado lenguaje de especialidad.
Esta edición también incluye palabras que están "envejecidas" o en desuso y aunque no se quitan del Diccionario, sí se señala que el uso ha decrecido.
"Pero no las quitamos, indicamos que el uso ha decrecido y lo hacemos así porque el Diccionario tiene que tener respuestas a lectores que acometen la lectura de 'El Quijote', donde hay muchas palabras que no se emplean en la actualidad, pero hace falta saber qué significan", ha explicado Muñoz Machado.
'ALMÓNDIGA' ¿POR QUÉ ESTÁ EN EL DICCIONARIO?
Otro ejemplo de estas marcas es la que tiene la palabra 'almóndiga'. "Hay palabras del siglo XV pero marcadas. Y justo hablando también de esta parte, un ejemplo que te sirve: la famosa 'almóndiga'. Eso que dicen de que la Academia acepta 'almóndiga'. 'Almóndiga' está en el Diccionario y remite a 'albóndiga', que es como se dice ahora. Pero 'almóndiga' era un uso primitivo de la misma palabra", ha señalado.
Aun así, el director de la Real Academia Española ha asegurado que él no "pelea" por la inclusión de ninguna palabra en el Diccionario como algo "personal", simplemente se guía de manera "objetiva" para saber si un término merece estar reflejado.
"No hay ninguna palabra que se deba a mí especialmente ni que yo esté persiguiendo incorporar. Me guío del modo más absolutamente objetivo: miro los corpus, miro las propuestas, miro si la palabra merece ser incorporada por su difusión y por su amplio empleo y por desempleo en toda la área hispanohablante. Y, en tal caso, apoyo. Pero no traigo aquí debajo del brazo caprichos de ninguna clase", ha zanjado.