MADRID, 30 Sep. (EUROPA PRESS) -
El escritor uruguayo Mauricio Rosenconf (Florida, 1933), que pasó
trece años encarcelado en una celda de dos metros por uno por sus
convicciones políticas -fue dirigente del Movimiento de Liberación
nacional Tupamaros-, publica en España de la mano de la editorial
Alfagura, "Las cartas que no llegaron", un relato en forma epistolar
en el que el autor recupera la memoria de su familia y evoca un
diálogo con su "viejo" (padre) para decirle lo que nunca le dijo en
vida.
"El rescate de la memoria es el rescate de la verdad" aseguró
Rosenconf durante una entrevista con Europa Press en la Casa de
América, en donde el autor pronunciará el jueves una conferencia
junto al escritor Fernando Marías dentro del Ciclo "Cartografía de la
memoria".
"Quiero contarle a mi viejo hoy lo que nunca le dije ni pregunté;
todo lo que siento que tenía que haberle dicho y preguntado", confesó
este autor, cuya obra literaria abarca un amplio espectro del que
destacan, "La rebelión de los cañeros" (crónicas), "Conversaciones
con la Alpargata" (poesía) o un libro de relatos para niños,
"Leyendas del abuelo de la tarde" e incluso sus "Memorias del
calabozo", escritas en colaboración con su compañero de celda,
Eleuterio Fernández, con quien inventó un código morse durante su
encarcelamiento, para tan pronto recobrasen la libertad dar
testimonio de lo ocurrido.
TESTIMONIO AUTOBIOGRÁFICO
Así su obra "Las cartas que no llegaron "-que llevará al teatro de la
mano de la dramaturga Raquel Diana- se convierte en un testimonio
autobiográfico de un hombre que busca en sus raíces su propia
identidad. "Somos nuestros recuerdos, por eso un país sin memoria no
puede existir", justificó este autor, que continúa apostando por el
socialismo y por el disfrute de los sentidos.
"Cuando sales de la cárcel recuperas el disfrute de algunos sentidos;
conversar, pasear, disfrutar con mi hija y mi nieta, etc", señaló
Roseconf, quien espera completar el eslabón de experiencias
familiares con esta novela que describe la realidad pero también se
nutre de fantasía.
En este sentido, Rosencof comienza el relato desde su niñez,
describiendo la casa de sus padres, sus costumbres y la esperanza de
una visita del cartero con noticias de sus familiares judíos que
estaban en los campos de concentración nazis, para terminar
escribiendo desde la voz del adulto sus sentimientos tras trece años
de incomunicación.
Tras salir de la cárcel, el autor de "Las cartas que no llegaron" se
encontró con un país "destrozado" que gracias a la respuesta
solidaria de religiosas y ciudadanos consiguen distribuir miles de
platos diarios de comida para los más necesitados. "Estamos mal, pero
estamos en pie", responde Rosencof, mientras es preguntado por el
aumento de crisis en Uruguay tras el desastre económico de Argentina,
su principal exportador de turistas.