MADRID, 9 Abr. (EUROPA PRESS - David Gallardo) -
Desde el preciso momento en el que Oasis saltó en pedazos allá por 2009, Noel Gallagher entendió que él sería el encargado de mantener el valioso legado del grupo durante los años venideros. A poder ser, entrelazando la nostalgia con algunos notables discos en solitario que le permitieran seguir reivindicándose como compositor. La fórmula se materializó en 2011 con un debut junto a su nueva banda HIgh Flying Birds, con la que el de Manchester va ahora por el mundo presentando su segunda referencia, 'Chasing yesterday'.
Así es como se plantean siempre las ceremonias capitaneadas por Noel en solitario: una razonable y equilibrada mezcla de nuevos temas de su presente lustroso, aderezadas convenientemente con rarezas y clásicos de Oasis para resucitar cada noche un pasado glorioso. Y el público (muchos ingleses a pesar de estar en Madrid) responde con ímpetu cantando y chapurreando todo con un adorable puntito hooligan de felicidad descontrolada, con multitud de abrazos y carantoñas en grupo.
La fórmula funciona a la perfección y las musculosas canciones de Noel, auténticos tratados del rock de estadio que a su manera reinventó Oasis en los noventa, llevan al gentío de la mano en dirección a la tierra prometida. Desde el comienzo con 'Everybody's on the run', 'Lock all the doors', 'In the heat of the moment' y 'Riverman', se siente en La Riviera ese ambiente de noche especial dominada por los aullidos y los vítores al protagonista, que aunque sonriente, tampoco es que estuviera especialmente locuaz.
El recital se parte en dos con la primera incursión en el cancioneros de Oasis al recuperar 'Talk tonight', una pequeña gran rareza coreada hasta desgañitarse por las cerca de 2.000 personas que abarrotaban la sala de las palmeras a la orilla del Manzanares. Y tras 'The death of you and me' y la guitarrera 'You know we can't go back', llega otro recuerdo para 'Champagne supernova' y ya no hay vuelta atrás, Noel tiene a los suyos donde quería y a partir de ahora va a ir racionando los alimentos poquito a poco.
Racionando intercalando temas nuevos como 'Ballad of the Mighty I', 'The mexican' y 'If I had a gun' con recuerdos a Oasis como 'Sad song', 'D'yer wanna be a spaceman?', 'Half the world away', 'Listen up' y la divertidísima 'Digsy's Dinner'. Y aunque el público pide en masa que la banda toque 'Live forever', Noel se limita a reir y hacer alguna broma para después regalar, eso sí, una interpretación furibunda de 'The masterplan' que consigue que los puños se lenvanten como un resorte y los brazos se abran en busca de camaradería desesperadamente. Porque si algo logran estas canciones es que de alguna extraña manera todos seamos colegas de bar por una noche.
Ha sido alrededor de una hora y cuarto de concierto hasta este punto, con una banda más que solvente y un sonido razonablemente pulcro a la par que potente. Los del escenario disfrutan y el público ya estaba disfrutando el viernes antes de que la música empezara a engatusarles. Nada podía salir mal cuando lo que quedaba era por ejemplo 'Wonderwall', uno de los temas más populares de los noventa en particular y de la musica anglosajona en general. Y aunque la versión de la noche quizás sea un poco desganada (aquí sí que se añora a Liam), da igual, porque es el momento que los asistentes estaban esperando y la excitación está en un punto de ebullición salvajemente idóneo.
Hay tiempo todavía para un tema en solitario con aroma a clásico como 'AKA What a life' antes del desmadre final con 'Don't look back in anger', cantanda con más sentimiento por un Noel que ya se sabe sobradamente victorioso y que levanta la mirada para comprobar cómo toda la sala corea al unísono, abrazada, cervezas en mano, contoneándose solemnemente al ritmo de uno de los estribillos más inapelables que uno puede encontrar ahí fuera. Y tras poco más de noventa minutos, como si de un partido de su adorado Manchester City se tratase, se encienden las luces para que unos puedan ver las amplias sonrisas de los otros. Porque por una noche todos tuvieron un pasado glorioso y un presente lustroso.