Actualizado 04/11/2017 11:44 CET

Juanjo Ordás: "Bunbury no tiene ningún truco, va hacia donde cree que tiene que ir con todo el arsenal"

BUNBURY EXPERIMENTAL
EFE EME

   MADRID, 4 Nov. (EUROPA PRESS - David Gallardo) -

   Desde su debut como solista en 1997 con Radical Sonora, Enrique Bunbury ha trazado una sinuosa y rotunda carrera musical marcada por la inquietud artística, alejándose de la norma y de lo que se espera del rockero de manual. Su más reciente disco, Expectativas, editado en octubre, no hay otra cosa que refrendar este planteamiento.

   Y es precisamente en esta faceta más curiosa y menos acomodada en la que se centra Bunbury Experimental, el nuevo libro escrito por Juanjo Ordás (Madrid, 1979) y editado por Efe Eme. "Se trata de un recorrido por su carrera centrado en sus discos y canciones más vanguardistas. Además, es muy sencillo de leer", explica el autor a Europa Press.

   El mencionado Radical Sonora recibe una atención especial en las 160 páginas del libro, pues según Juanjo Ordás es un álbum al que "no se le ha hecho justicia". De hecho, asegura que ese fue "uno de los motivos" por los que decidió escribir Bunbury Experimental, para "realzar" dicho disco y saber "cómo se hizo y diseccionarlo un poquito".

   "Radical sonora es un disco muy especial porque por un lado es muy radical y por otro no. Bunbury se metió de lleno en el rock industrial y la música electrónica, cierto, pero es un disco que Héroes del Silencio podría haber hecho si se hubieran atrevido. Al margen de esto, me parece el disco perfecto para el año en que se editó, pues formó parte del rico mural de 1997 que fusionaba rock y electrónica, junto con obras canónicas de Bowie y The Prodigy, por ejemplo", explica Ordás.

   En esta línea, afirma que sin Radical Sonora no habrían existido discos posteriores como Pequeño (1999) ni Pequeño Cabaret Ambulante (2000), al tiempo que destaca que Bunbury "necesitaba llegar al punto en el que le colocó el final de la gira" de aquel debut en solitario "para reinventarse de una manera imprevisible y encontrar una vida nueva".

'PEQUEÑO' COMO PIEDRA ANGULAR

   Tras la electrónica inesperada de Radical Sonora, Bunbury editó un segundo disco, Pequeño, "muy español y muy latinoamericano", que Ordás considera "la piedra angular de la que parte" el artista que conocemos en la actualidad, "aunque hace mucho que está a años luz de aquel trabajo". "Él nunca ha repetido el mismo disco dos veces y ahora se encuentra en uno de los momentos más excitantes de su carrera", apostilla.

   Según Ordás, tras esos dos primeros discos, el artista zaragozano "encontró su camino, que es ancho además de largo", transitado sin prejuicios hasta llegar a Palosanto (2013) y Expectativas (2017), obras en las que "consigue una narrativa sonora novedosa sin romper el formato de canción". Y añade: "La curiosidad es muy importante, es lo que nos hace vivir en muchos aspectos".

   Tras referirse también a Bushido, el proyecto integrado por Bunbury, Shuarma de Elefantes, Morti y Carlos Ann, y que cobró vida en el álbum homónimo de 2004, Ordás recalca que Enrique es "una mente inquieta y una persona que no deja de crecer y madurar". Por eso, apunta que para el artista "ya pasó la fase de tener que autoafirmarse", llegando al punto actual en el que "la creación en sí es lo que importa".

"NI PLAN NI TRUCO"

   "Bunbury no tiene ningún plan ni truco, va hacia donde cree que tiene que ir con todo el arsenal, no se corta. Y tiene un público magnífico que le entiende y le sigue. Él es un creador al margen de cualquier otra circunstancia y tiene todavía un camino largo delante por eso mismo, porque es un creador en busca de vías de expresión que siempre se exige mucho a sí mismo", explica Ordás.

   Esta es una de las conclusiones de Bunbury Experimental, un libro de 17 por 24 centímetros y con encuadernación rústica con solapas, que cuenta además con 16 páginas de fotografías en color. Una obra "concreta pero sencilla de leer" que, a juicio de su autor, va a conseguir que el fan medio "regrese a discos y aspectos" de la trayectoria del aragonés que "quizás tenía olvidados, para así renovar su idea".

   La guinda la ponen las aportaciones de músicos y amigos, así como del propio Bunbury, quien "colaboró sin problemas". Entre los colaboradores, nombres de sobra conocidos como Phil Manzanera, Ramón Gacías, Copi Corellano, Alan Boguslavsky, Álvaro Suite, Rafa Domínguez, Robert Castellanos, Jordi Mena, Shuarma, Carlos Ann y Morti.

   "Ha sido un honor contar con todos ellos. Sus aportaciones son básicas para que el libro sea lo que es. Aportan relatos muy buenos, se complementan entre ellos y entre todos dan valor a mi trabajo", remacha Juanjo Ordás.