Acrósticos, laberintos y caligramas protagonizan la exposición 'Imagen en el verso' en la Biblioteca Nacional

Europa Press Cultura
Actualizado: jueves, 27 marzo 2008 21:54

MADRID, 27 Mar. (EUROPA PRESS) -

Acrósticos, laberintos, romances mudos, caligramas, artificios y juegos, hasta llegar al fotomontaje y la fotografía protagonizan la exposición 'Imagen en el verso: del Siglo de Oro al siglo XX' abierta en la Biblioteca Nacional hasta el próximo 18 de mayo. Composiciones de Francisco Pino, Gabriel Celaya, Alberti, Joan Brossa, Felipe Boso, José Luis Castillejo, Eduardo Scala o José-Miguel Ullán reflejan la demuestran la singular imaginación de los artistas y la variedad de planteamientos teóricos y técnicos a la hora de construir un poema.

El recorrido cronológico de la exposición, que reúne un centenar de piezas, parte del siglo XVII y termina con los movimientos de Vanguardia del siglo XX y los poetas nacidos antes de 1950. Esta muestra ha sido comisariada por José María Díez Borque, catedrático y profesor de Filología en la Universidad Complutense de Madrid, y José Paulino Ayuso, profesor titular del mismo Departamento.

Para hacer patente la intensa relación de las artes visuales con las formas poéticas, la exposición se ha dividido en tres grandes períodos: Del artificio Barroco al ingenio del siglo XIX;Las Vanguardias y los nuevos lenguajes artísticos y la posguerra,signos y formas en libertad.

Abren la exposición una nutrida serie de poemas laudatorios o fúnebres, referidos a los Reyes, así como otros cuyo objeto es la alabanza de algún santo. Se utilizaron aquí una serie de recursos, como, por ejemplo, acrósticos de diversos tipos, desde el que permite una simple lectura vertical, hasta el que desarrolla complejos esquemas en cascada. Otras composiciones adoptan la forma de laberintos, asociados a veces a túmulos o a la forma del juego de ajedrez.

Sin embargo, la renovación de las artes, las técnicas y los conceptos estéticos que aportan las Vanguardias,en las primeras décadas del siglo XX, permite e impulsa una nueva variedad de formas de relación entre verso e imagen, que, sobre todo, en el ámbito español, hacia 1920, se cifra en el uso del 'caligrama'.

En este sentido, el comisario José María Díez Borque aseguró que a partir de la época de la Vanguardias, ya no se busca el "ingenio" sino que la poesía "es una obra de arte en sí misma", sobre todo gracias al impulso de Vicente Huidobro.

APORTACIÓN DE LA GENERACIÓN DEL 27

A él se adhieren algunos poetas de la Generación del 27, como Gerardo Diego, Larrea o los jóvenes ultraístas, con Guillermo de Torre como figura especialmente destacada por la complejidad de sus composiciones. Díez Borque destacó la figura de Alberti: "Aquí se observa el gran ingenio y la capacidad artística de Alberti que llegó a lograr auténticos logros visuales", subrayó.

Tras la guerra, la sociedad y los artistas marcados por las preocupaciones sociales o existenciales, no fueron muy propicios a este tipo de juegos literarios, aunque a partir de mediados de los años sesenta aflora la oculta corriente vanguardista que no había dejado de fluir, y a ella se acogen poetas ya consagrados en otras tendencias, como Labordeta, Celaya, Pino, etc.

Pero la aportación fundamental llegó de los poetas nacidos a partir de los años treinta, con una variedad e intensidad que no ha dejado de crecer, tanto en la organización de grupos, exposiciones, muestras y manifestaciones de arte en acción, como en la diversidad de los procedimientos, desde el collage a la fotografía manipulada y utilizando diversos soportes como tarjeta postales, o cajas de cerillas.

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