MADRID, 9 Mar. (EUROPA PRESS) -
El Monasterio de Santo Domingo de Silos acoge desde hoy y hasta el 3 de mayo la instalación sonora 'Hazte ver (Appear to Me)', de Susan Philipsz (Glasgow, 1965). La exposición ha sido organizada por el Museo Reina Sofía y ha contado con el patrocinio de Caja Círculo Obra Social. El punto de partida de la muestra se encuentra en las audiciones que la artista realizó de los cantos gregorianos de los monjes durante su primera visita al Monasterio.
'Hazte ver' consiste en una grabación de una canción basada en el canto 'Salve Regina', que alude "a una voz que se eleva como un pájaro". En la elaboración del proyecto también ha estado presente el recuerdo de todas las figuras aladas que la artista observó durante su visita.
"Observé el árbol en el centro del patio del claustro, que parecía ser infinito y que era el hogar de centenares de pájaros cantando. Finalmente, en el camino al Monasterio, pasamos por una asombrosa reserva de buitres. Allí, la imagen de los buitres, sobrevolando interminablemente en círculos por encima del desfiladero rocoso, me recordó a una voz que se eleva como un pájaro", matiza la artista. Existen en la pieza, del mismo modo, alusiones a los cantos de las sirenas mientras esperaban la llegada de Ulises en la 'Odisea'.
VOZ Y RESPIRACIÓN
En esta ocasión, la sala de exposiciones de la Abadía de Silos aparecerá totalmente diáfana y en penumbra y estará iluminada por la tenue luz que penetra por sus ventanas laterales. Con este ambiente tan especial, Philipsz buscará provocar la emoción del visitante.
La artista escocesa, que carece de formación musical, canta sin acompañamiento, como es habitual en su obra. Aunque su voz suene limpia, la grabación no oculta el sonido de la respiración entre sus frases, ni las pequeñas pausas e inflexiones que normalmente se suprimen en las interpretaciones profesionales, lo que le confiere a la pieza un tono personal e íntimo.
'Hazte ver' utiliza un texto casi desconocido para el público y que no tiene relato, ofreciendo, en vez de un argumento, "una metáfora visual de gran riqueza evocadora", unida al estribillo religioso.
ARTE Y SONIDO
En la actualidad Philipsz vive y trabaja en Berlín. En esta última década su obra se ha exhibido tanto en exposiciones individuales como en colectivas en Europa y América del Norte. En los últimos años la artista ha creado un gran número de trabajos basadas en la voz, en la mayoría de las ocasiones la suya propia, que ha sido insertada en una amplia variedad de contextos y situaciones diversas.
A través del "poder evocador del sonido", Philipsz viene construyendo una obra artística que la ha posicionado durante los últimos años dentro del panorama internacional, sobre todo a raíz de su participación en el 'Skulptur Projeckte Münster 07', donde presentó 'The lost reflexión', en la que cantaba la ópera de los cuentos de Hoffmann. Esta pieza fue instalada en un puente de la ciudad y fue adquirida más tarde para la colección del Museo de Arte Contemporáneo de Munich.
En octubre del 2008 ganó el Premio Joven Creación en la Fundación Pilar i Joan Miró de Palma de Mallorca con la obra 'More than this'. Para esta ocasión, ideó una instalación sonora en los jardines de la Fundación, inspirándose en el idílico viaje de Chopin a Mallorca y en una carta escrita por George Sand. Sus obras se pudieron ver, del mismo modo, en el CGAC de Santiago de Compostela (2007) donde la artista proponía, a través de su voz, una nueva forma de relacionarse con la arquitectura.
Los vehículos que Philipsz utiliza para su trabajo van desde melodías pop o canciones folk, hasta piezas clásicas de distintos tipos, estribillos populares, números de 'music hall', salmos o arias, que despiertan recuerdos olvidados o apenas descifrables. Temas como la pérdida, la nostalgia, la ausencia y el recuerdo, son muy recurrentes en su obra.
"Me intereso en los valores especiales del sonido y como éste puede definir la arquitectura. También me interesan los efectos emotivos y psicológicos del canto y cómo pueden activar la memoria", explica la artista. "Escuchando música o cantando para nosotros, podemos transportarnos lejos del lugar en el que estamos", concluye.