MADRID, 28 Feb. (EUROPA PRESS) -
Deepa Metha reivindica los derechos de más de 34 millones de viudas que viven actualmente en India, apartadas de la sociedad y recluidas, en 'Agua', tercera entrega de una trilogía que se completa con 'Fuego' y 'Tierra'. La directora india denuncia la mala interpretación que de la religión hace el fundamentalismo en esta historia, ambientada en los años treinta, protagonizada por una niña de ocho años que al quedarse viuda comienza una nueva vida en una de estas casas de viudas.
La historia transcurre en 1938, en la India colonial. Según las creencias hindúes las mujeres que pierden a su marido tienen tres opciones: casarse con el hermano más joven de su marido, incinerarse o llevar una vida de total abnegación. Esta última es la situación en la que viven actualmente en India más de 11 millones de mujeres y la que narra Mehta en 'Agua'.
A través de los ojos de una niña de ocho años, Chuyia, a quien casan con un moribundo que fallece esa misma noche, Mehta cuenta la vida de estas mujeres que ingresan en un 'ashram' para viudas donde pasarán el resto de sus vidas, en la pobreza máxima y olvidadas de la sociedad. El filme transcurre en pleno movimiento de emancipación de Mahatma Gandhi y en medio de una sociedad que avista con entusiasmo el cambio y la revolución social.
"La sociedad india es patriarcal y si una mujer pierde el apoyo de su marido, su padre o hermano queda desamparada", denunció hoy en rueda de prensa Mehta, criticando la "mala interpretación" que de la religión hace el fundamentalismo. "En India, la situación de las mujeres es difícil, pero la de las viudas, mucho más", subrayó la directora, que completa con este filme una trilogía formada por 'Fuego', donde trataba el tema de "la política de la sexualidad"; 'Tierra, sobre "las guerras sectarias"; y 'Agua', sobre la "política religiosa".
CAMBIOS SOCIALES
Pese a que actualmente en India las cosas no han cambiado demasiado con respecto a las mujeres, Mehta quiso ambientar la historia en los años treinta porque los matrimonios de niñas eran entonces más comunes que ahora y porque la figura de Gandhi le permitía mostrar los cambios que empezaban a vislumbrarse en la sociedad india.
Las dificultades a la hora de rodar en India no se hicieron esperar. A los dos días de rodaje se desataron violentas protestas protagonizadas por fundamentalistas. "Me di cuenta de que 'Agua' reflejaba lo que ocurría en India, el ascenso del fundamentalismo hindú y de la absoluta intolerancia hacia cualquier cosa que lo cuestionara. Eramos el blanco perfecto", recordó Mehta, quien cuenta en este filme cómo las viudas más jóvenes son obligadas a prostituirse en casa de los 'brahmanes', la casta social más alta de India.
La directora denunció las "humillaciones" que se cometen "en nombre de la religión", muchas veces con motivos económicos encubiertos. De hecho, las viudas indias son recluidas en estos centros al morir sus maridos y dejan de ser una carga económica para las familias.
"CINE SERIO Y CRÍTICO"
Preguntada por si le producía vértigo estrenar en India -el filme se estrena en España este viernes-, Mehta, que ha dirigido filmes como 'Sam & me', 'Freda y Camilla', 'Viajes con mi padre' y algunos capítulos de la serie televisiva producida por George Lucas, 'Las aventuras del joven Indiana Jones', dijo que no le asusta. Su película nada tiene que ver con el cine de 'Bollywood' que se hace en su país. "No soy la única que hace en India cine serio y crítico", apuntó.
'Agua', que lleva 17 semanas en la cartelera de Canadá, se estrenará en abril en 80 cines de EE UU. La película, que Salman Rushdie ha calificado de "magnífica", ha logrado el I Premio Internacional de Bangkok, Amnistía Internacional la ha elegido como 'película del año' y opta a 9 Genios canadienses -equivalente a los Oscar en Hollywood-.