CASTELLÓN, 11 May. (EUROPA PRESS) -
El hispanista Paul Preston considera Burriana su pueblo en España, y valoró el papel conciliador del cardenal Tarancón como "muy oportuno" en un contexto actual de "creciente crispación" en la vida política española.
Preston, esbozó hoy durante la jornada "El Cardenal del cambio. Homenaje a Vicente Enrique y Tarancón", que se celebró en Burriana, la trayectoria del cardenal en un siglo turbulento marcado por la división que significó la Guerra Civil entre vencedores y vencidos, "y que la jerarquía de la Iglesia española legitimó", dijo.
El alcalde de Burriana, Alfonso Ferrada, inauguró esta jornada dirigida y coordinada por Paul Preston, que ha superado todas las previsiones de participación, con cerca de 250 asistentes, en los salones del complejo La Regenta, según informaron en un comunicado fuentes del Ayuntamiento de Burriana.
Ferrada, acompañado por Preston y por el director general del Libro y Bibliotecas de la Generalitat Valenciana, Vicente Navarro de Luján, resaltó el "respeto, la admiración y el cariño que los burrianenses han rendido siempre a Tarancón", y citó como "hitos" los acuerdos municipales para nombrarle hijo predilecto en los años 50 y la entrega de la Medalla de Oro de la ciudad en 1980, coincidiendo con las bodas de oro de su ordenación sacerdotal.
Asimismo, el alcalde de Burriana destacó los actos organizados hasta la fecha con motivo del centenario del nacimiento del prelado burrianense. En este sentido, resaltó la concelebración eucarística multitudinaria del pasado 29 de abril en la Iglesia de El Salvador, oficiada por el cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, así como sus palabras sobre el ejemplo "valiente y el espíritu de reconciliación nacional" de Tarancón.
Por su parte, Vicente Navarro de Luján -en representación del presidente de la Generalitat y del conseller de Cultura-, defició a Tarancón como una figura "absolutamente imprescindible para entender la reciente historia de España". Según dijo, "su papel es clave para comprender la transición pacífica y ordenada como la de los años 70, ya que entendió que la Iglesia no puede ser instrumento de conflicto o elemento de tensión social, sino que ha de actuar como el engranaje para facilitar el tránsito político y social tranquilo".
Asimismo, según Navarro de Luján, el cardenal Tarancón "supo encontrar el espacio para la Iglesia en un Estado que pasaba de confesional a aconfesional".