MADRID, 31 Oct. (EUROPA PRESS) -
El Tanztheater Wuppertal que dirige Pina Bausch regresa a Madrid, al Teatro de la Zarzuela, con su trabajo 'Nefés', una coreografía en cartel desde el 2 al 5 de noviembre, "sencilla, llena de ternura y fragilidad" que pone de relieve la "época muy difícil que vivimos" y la "impotencia" que uno siente al respecto. Así se expresó hoy la coreógrafa, quien se mostró muy emocionada de volver a la capital española donde no actuaba desde su aparición en la primera temporada del Teatro Real, en 1998.
Pina Bausch creó esta espectáculo en Turquía, concretamente en Estambul, donde se llenó de los olores y colores de aquella parte de la Tierra. 'Nefés' significa "respiración" pero también "aliento" y es precisamente con estos dos términos con los que juega en este espectáculo que pone en pie su compañía.
Mientras estaba en pleno proceso creativo en Turquía estalló la Guerra de Irak y Bausch empezó a plantearse si podía hacer algo o si podría continuar su trabajo. "En ese momento sentía toda la impotencia y llegué a decir que no sería capaz de seguir pero luego, cuando fuimos a Wuppertal, tuve que pedir perdón. Creo que esta obra se ha visto sometida a muchos cambios que procedían de fuera", argumentó.
"NO TIRAR LA TOALLA"
A este respecto, Pina Bausch indicó que todos los artistas se preguntan constantemente por el papel que tiene el arte en el mundo actual y señaló que, por su parte, su trabajo "tiene que ver, sobre todo, con el acercamiento mutuo de unos y otros" y que eso es lo que le permite tener conciencia de la importancia de la amistad y de la ternura. "Hoy existe una gran necesidad de sentirnos juntos, de tener sentido del humor y de no tirar la toalla", aseguró.
En cuanto a 'Nefés' Bausch aludió a la trascendencia que tiene el agua no sólo en esta creación sino en el resto de su producción. "Me encanta jugar y trabajar con el agua, mi amor por ella no cesará nunca, pero debo controlar este impulso porque si me excedo puede crear muchos problemas a los bailarines", dijo. "El significado del agua varía de unas piezas a otras y la interpretación que se le da está también en función de la fantasía de cada uno", agregó.
La música escogida es también un proceso "laborioso" ya que no se circunscribe, en este caso, a una selección de piezas características de Turquía sino que proceden de distintos ámbitos. "En la compañía hay dos personas encargadas de buscarme músicas pero también cuento con la aportación de los bailarines o de mis amigos a este respecto", señaló Bausch. "Mi obsesión es conseguir que encajen perfectamente con lo que tienen que hacer los bailarines y suelo temer que esto no funcione", confesó.
Por lo que respecta a proyectos futuros, Bausch no descartó tomar como inspiración España y los españoles y adelantó que en 2008 presentará en Barcelona su espectáculo 'La consagración de la primavera'.
La gran expectación de público que ha causado Pina Bausch en madrid, donde ya se han vendido todas las localidades para este espectáculo, es algo que le alegra mucho. "En cualquier caso procuro dedicar todas mis energías y concentrarme en que la obra se reproduzca tal y como la hemos ideado en casa. Si un día sale algo hermoso no hay garantías de que esto vuelva a ocurrir pero yo debo intentarlo", concluyó.