BARCELONA, 26 Oct. (EUROPA PRESS) -
El aventurero español Antonio de la Rosa ha logrado este viernes dejar en 141 días el tiempo empleado para dar la vuelta a la Península Ibérica haciendo 'paddle-surf', y convertirse así en el primero en lograrlo, al llegar a las 17.30 horas a Portbou (Girona) después de recorrer los más de 3.500 kilómetros que separan a esta localidad de su punto de inicio, Hondarribia (Guipúzcoa).
De la Rosa planificó la travesía en jornadas de más de 40 kilómetros de costa en dos fases, llegando a un máximo de 64 kilómetros en una jornada, invirtiendo entre 7 y 8 horas diarias de media para acabar el reto en menos de cinco meses.
"El que mandaba era el tiempo. El problema eran los vientos frontales; en cambio cuando iban en tu misma dirección, mi cuerpo actuaba como una vela y me ayuda a avanzar veloz. Con los vientos laterales, me podía permitir remar de lado, aunque progresaba más lento", explicó el aventurero a su llegada.
Entre las anécdotas y complicaciones, las condiciones meteorológicas tienen un peso importante. "Hace unas semanas cuando estaba en Torredembarra, cerca de Barcelona, surgieron fuera de todo pronóstico unos vientos desde la mar hacia tierra de hasta 180 kilómetros hora. Fue una experiencia aterradora, volaba todo alrededor. Tuve suerte de encontrarme en tierra, prefiero no imaginarme qué hubiera pasado si me hubiera sorprendido remando", argumentó.
También fueron complicados el paso por Estaca de Bares, el vértice más al Norte de Galicia, los acantilados de San Andrés de Teixido, casi 30 kilómetros en los que no había ningún entrante de tierra para parar. Además, el robo de dos de sus tablas en Oporto o la confiscación de otra de ellas por la policía marítima portuguesa que más tarde pudo recuperar hicieron más épica su aventura.
"Los puertos daban respeto. Ahí toda precaución es poca. Yo y mi tabla éramos insignificantes ante la magnitud de los barcos que entran y salen constantemente. Te pones delante de ellos atento para comprobar su dirección, para tu dirigirte a la contraria. Y a cruzar dedos esperando que te hayan visto", destacó el deportista.
En la travesía estuvo acompañado por una multiherramienta Leatherman, un aparato de posición vía satelital para emergencias, un cordino, un frontal acuático y dinero; lo necesario para hacer frente a cualquier circunstancia que se presentase en el mar.
Tras este reto ya tiene en mente nuevos desafíos. "Volveré a Rovanieni para disputar Lapland Extreme Challenge, el desafío de superación humana más extremo de Finlandia. Este año no pude terminar los 900 kilómetros de recorrido a causa del congelamiento de tres de los dedos de mis pies, pero me veo con fuerzas para conseguirlo el próximo año", apuntó.
De la Rosa se convirtió en 2014 en el ganador de la prueba francesa de cruce del Océano Atlántico a remo y en solitario Rames Guyane. Ese mismo año, recorrió con esquís de fondo los 1.700 kilómetros de la Iditarod en Alaska. En 2015, unió en paddle-surf por el río Tajo-Madrid con Lisboa; y en 2016, recorrió parte de la costa de Groenlandia.