Archivo - El boxeador español Ayoub Ghadfa. - Oscar J. Barroso / AFP7 / Europa Press - Archivo
MADRID, 12 Mar. (EUROPA PRESS) -
El boxeador español Ayoub Ghadfa, subcampeón olímpico en Paris 2024, confesó que su inicio en los deportes de contacto se dio con "el kickboxing" cuando sus padres le ofrecieron apuntarse, ya "cansados" de que sufriera "bullying en el colegio".
"Yo empecé en el kickboxing porque de pequeño me hacían bullying en el colegio y mis padres, cansados de que yo llegara a casa llorando y diciendo 'me han dicho gordo, orejón, moro...'. Me dijeron que si quería aprender a defenderme", reconoció el deportista en el nuevo episodio de 'Nice2meetYou' junto a Carlota Boza.
Durante la charla, Ghadfa narró sus inicios en este deporte. "En el boxeo empecé tarde, con 17-18 años. Me vine aquí a Madrid a estudiar, pero yo empecé kickboxing de pequeño, que es un deporte de contacto, que también se pegan patadas y puñetazos", señaló. Un acercamiento que llegó como recomendación de sus padres ante varios episodios de acoso en el colegio.
"Mi vecino era mi entrenador, tenía un gimnasio cerca de casa en el barrio y mis padres me apuntaron ahí. Empecé con el kickboxing", recordó, aunque comenta que hasta los "14-15 años" no se lo tomó "en serio". "Ahí ya iba a entrenar casi prácticamente todo el año, menos en verano, porque me iba de viaje. Y ya a partir de ahí, ya competí con 16 años en kickboxing. Empecé a meterme en ese mundillo y llegó al boxeo que no estaba en mis planes porque lo veía básico", indicó.
Porque antes del kickboxing, Ayoub Ghadfa probó otros deportes. "Estaba apuntado en el equipo de fútbol del colegio, pero no jugaba, era muy malo y estaba gordito, no tenía condición física. Es normal, también lo entiendo. Pero siendo un niño, pues si no me integraban ahí en el equipo, yo me sentía mal y me sentía inútil", apuntó.
Por lo que con el kickboxing cogió "un poco más de respeto" entre los compañeros del colegio. "Cuando me vieron que ya estaba aprendiendo, la gente decía 'oh, hay que tener cuidado'", manifestó, aunque subrayó que no guarda rencor a esos chavales que le hacían la vida imposible.
"Me llevo bien con ellos. No soy rencoroso. No es por justificar nada. Yo no quiero justificar que se pueda hacer esto siendo un niño, 8, 9, 10, 11, 12 ó 13 años. Yo también era un niño, también he sido travieso, he hecho tonterías y he hecho cosas que yo digo ahora '¿cómo has hecho eso?'. Eran niños y al final yo me llevo bien con ellos. De hecho, hablo con ellos cuando los veo, juego al fútbol", añadió.
"Gracias a ellos también soy quien soy, porque yo a lo mejor no hubiera empezado a hacer o no hubiera conocido los deportes de combate. Todo pasa por algo y estoy agradecido por estar donde estoy", concluyó.