LONDRES, 3 Abr. (de la corresponsal de EUROPA PRESS, Eva Martínez Millán) -
La Embajada de China en Reino Unido ha cedido a las presiones y finalmente ha decidido que su titular, Fu Ying, no participe en el recorrido que la antorcha olímpica realizará el próximo domingo por las calles de Londres ante el temor de que las protestas pro Tíbet centren sus reivindicaciones en la presencia de la diplomática.
De esta forma, la intención inicial de que la embajadora representase al país que este verano acogerá los Juegos ha sido revocada por la polémica que generó su presencia entre los 80 portadores, por la intencionalidad política que China podría intentar trasladar al periplo de 50 kilómetros, puesto que se prevé que unos 1.000 activistas hagan oír sus voces a favor de la independencia del Tíbet.
Así, aunque en principio la propia Fu Ying había expresado su intención de estar en un tramo del relevo de la antorcha desde el estadio de Wembley hasta el O2 Arena, definitivamente la Embajada confirmó que se le había pedido que pase el día con la delegación oficial de Beijing en el hotel en el que la comitiva china se alojará en la capital británica.
En este sentido, la cita de Londres, próximo emplazamiento del evento deportivo en 2012, se prevé la más multitudinaria de los 135 puntos por las que la antorcha hará escala antes de recalar en China para la ceremonia oficial de apertura del próximo 8 de agosto, y entre los que se incluye, incluso, el paso por la cumbre del Everest.
En este contexto, la Policía británica se prepara para las protestas que grupos favorables a la independencia del Tíbet prevén protagonizar el domingo y más de 2.000 oficiales velarán por la seguridad en un despliege que incluirá patrullas por el río Támesis y que podría costar más de un millón de libras esterlinas (1,3 millones de euros).
CONTROL DE LA SEGURIDAD.
Así, responsables policiales ya han mantenido una serie de reuniones con la Campaña Libertad para el Tíbet, la organización de apoyo al movimiento más importante que existe en Reino Unido, y con religiosos de Birmania, que han prometido actos pacíficos.
No obstante, tras la atención recabada la pasada semana durante el encendido de la llama olímpica en Grecia, el operativo se reforzará en la capital británica, en la que los activistas pretenden acaparar el protagonismo en distintos tramos pese, incluso, a las barreras previstas en algunas de las partes por las que circularán los 80 portadores.
Con todo, el ministro de Cultura y Deportes británico, Andy Burnham, admitió el derecho al a movilización de modo que, pese a interés porque la llama se pasee por Londres, "si la gente quiere protestar, es un derecho democrático". "He dicho muchas veces que los Juegos Olímpicos te ponen en el punto de mira y eso es algo bueno en muchos sentidos porque tu país se convierte en centro del mundo", declaró, si bien aclaró que, "al tiempo, puede ser incómodo porque pone los focos en todo lo que pasa en él".