Nadal conquista Wimbledon

Actualizado 07/07/2008 0:46:12 CET
Reuters

MADRID, 6 Jul. (EUROPA PRESS) -

El tenis español demostró hoy que no sólo sabe brillar en la tierra batida y lo hizo de la mano de su mejor jugador, Rafa Nadal, que alargó su capacidad para ganar en cualquier superficie al esplendor de la hierba de Wimbledon, confirmándose con un 'todoterreno'.

El manacorí cumplió hoy un viejo deseo, un sueño de juventud. Con la mayoría de sus compatriotas, a excepción de Feliciano López, buscando la gloria de Roland Garros y haciendo ascos a la hierba, él ansiaba la conquista del All England Tennis Club. Destronó a su amo, el suizo Roger Federer, y completó lo que había rozado en su época de junior (semifinalista en 2002) y en los últimos años.

Y es que hasta la llegada de Nadal, el tenis nacional solía brillar con la aparición de la arcilla roja, donde los españoles conquistaban sus mejores triunfos. El balear cambió las cosas sin dejar de ser el 'rey' de la tierra batida y se convirtió en un jugador capaz de ganar en pista dura y cubierta.

De todos modos, le faltaba la hierba. En su primera aparición en el cuadro final de Wimbledon en 2003, cayó en tercera ronda (Paradorn Srichaphan). En 2004 se lo perdió por una inoportuna lesión, y en 2005, recién venido de ganar su primer Roland Garros se marchó en segunda (Gilles Muller).

A partir de 2006, las cosas cambiaron. Sus mejoras fueron paulatinas, y en Queen's, la antesala de Wimbledon, dejaba claro que podía hacer buenas cosas. Y así fue cuando llegó a la final ante Roger Federer en el All England Tennis Club, donde plantó cara antes de caer ante el número uno del mundo (6-0, 7-6, 6-7 y 6-3).

Sin embargo, esa derrota le hizo creer verdaderamente en sus posibilidades y al año siguiente, superó todo tipo de problemas iniciales (partido interminable con el sueco Robin Soderling y remontada épica ante el ruso Mikhail Youzhny) para citarse nuevamente con su gran rival. Nadal volvió a caer (7-6, 4-6, 7-6, 2-6 y 6-2), pero lo tuvo muy cerca.

EL GRAN SALTO DE 2008.

El pupilo de Toni Nadal siguió con las mejores en su tenis para reinar en Wimbledon sin perder sus cualidades ni su apabullante dominio en la tierra batida. Con sus cuatro Roland Garros en el bolsillo, y sin prácticamente entrenamiento, se adjudicó Queen's dejando en el camino a jugadores peligrosos como Ivo Karlovic y sus 35 'aces', Andy Roddick y, en la final, a Novak Djokovic.

Su servicio se adecuaba a lo demandado en hierba y le daba muchos puntos extras, y sus golpes desde el fondo eran mucho más dañinos, a lo que añadía un revés cortado, todo un quebradero de cabeza para sus rivales.

En Londres, las apuestas empezaban a dar muchas posibilidades a la victoria del español, por encima incluso de Roger Federer. Ambos cumplieron los pronósticos y se citaron en una tercera final consecutiva, donde el balear en una impresionante 'batalla' certificó toda su progresión.

Tras la victoria de hoy, el española hará un paréntesis de cara los 'grandes' para centrarse de cara a las medallas en los Juegos de Pekín. En Atenas, por su lesión, sólo pudo estar en el dobles, y querrá revancha contra sus conocidos 'enemigos'.

También querrá brillar en los otros dos 'Grand Slams'. El Abierto de los Estados Unidos es el que más se le resiste, mientras que en Australia va dando pasos hacia delante y en 2007 ya logró alcanzar las semifinales donde cayó ante el francés Jo-Wilfried Tsonga.