Actualizado 26/02/2026 12:03

7 consejos para proteger a las mascotas de la oruga procesionaria y evitar secuelas graves

7 Consejos Para Proteger A Las Mascotas De La Oruga Procesionaria Y Evitar Secuelas Graves
7 Consejos Para Proteger A Las Mascotas De La Oruga Procesionaria Y Evitar Secuelas Graves- NOAH BOYER - UNSPLASH

MADRID 26 Feb (EUROPA PRESS)

La llegada del buen tiempo no solo significa más paseos y parques llenos de perros. Con el aumento de las temperaturas también reaparece uno de los mayores riesgos para las mascotas en esta época: la oruga procesionaria. Un simple contacto puede provocar inflamación severa, lesiones en la lengua e incluso complicaciones graves si no se actúa con rapidez.

Este insecto, también conocido como oruga del pino, suele aparecer entre marzo y abril y se desplaza en largas filas por los pinos. Sin embargo, el adelanto del calor este año ha acelerado su presencia, según advierte el Hospital Veterinario Madrid Centro. Por ello, los especialistas insisten en extremar la precaución y adoptar medidas preventivas para evitar daños en perros y gatos.

¿POR QUÉ ES PELIGROSA?

El peligro de la oruga procesionaria no está en su tamaño, sino en sus miles de pelos urticantes, prácticamente invisibles, que liberan una toxina altamente irritante. Basta un simple roce para que, en cuestión de minutos, aparezca una inflamación intensa en la zona afectada.

En perros y gatos, el contacto suele producirse al olerlas o tocarlas con el hocico. Entre los síntomas más frecuentes se encuentran la hipersalivación intensa, la inflamación de labios y lengua, el dolor agudo, lesiones oculares, reacciones cutáneas severas e incluso dificultad respiratoria. En los casos más graves, puede haber necrosis en la lengua si no se actúa con rapidez.

Por ello, el director técnico del Hospital Veterinario Madrid Centro, Rubén Duque, insiste en la urgencia de intervenir cuanto antes: “El margen de actuación es muy corto. En los casos de contacto con procesionaria, cada minuto cuenta”.

EL RIESGO NO DESAPARECE CUANDO MUEREN

La desaparición visible de la oruga no implica que el riesgo haya terminado. Incluso muerta, la procesionaria conserva sus pelos urticantes, que mantienen su capacidad irritante durante meses y pueden desprenderse y dispersarse por el aire.

Esto significa que un perro o un gato pueden presentar síntomas sin haber tocado directamente al insecto. 

CÓMO PUEDES REDUCIR EL PELIGRO

Los expertos del Hospital Veterinario madrileño detallan siete consejos que se pueden seguir para evitar el contacto con estos insectos y proteger a las mascotas.

1. Evita zonas con pinos en los meses de primavera, especialmente cuando se ven sus "procesiones" en el suelo o sus nidos -que parecen bolsones de seda-.

2. En áreas donde podría haber presencia de estas orugas, se recomienda llevar a los perros sujetos con correa. Esto limita la posibilidad de que se acerquen con curiosidad para oler o interactuar con ellas.

3. No permitir que un perro olfatee ni lama los restos del suelo, incluso cuando no se puedan ver orugas. Aunque esto puede resultar difícil, los pelos del insecto pueden seguir presentes.

4. Tras un paseo por una zona de riesgo, se recomienda revisar las patas, la boca y la nariz para detectar si ha habido contacto con el insecto. Si se observa una reacción, se debe actuar con rapidez.

5. Nunca se debe tocar las orugas ni sus nidos, dado que supone un riesgo tanto para el animal como para las personas.

6. En el caso de que se sospeche que haya habido contacto con la oruga procesionaria, se aconseja lavar la zona con abundante agua templada sin frotar. El objetivo es arrastrar los pelos urticantes sin romperlos ni hacer que penetren de forma más profunda.

7. Si se observan síntomas, incluso si son leves, se debe acudir inmediatamente a un veterinario.

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