MADRID 22 Dic. (EUROPA PRESS) -
Parece una tortilla sin mayor misterio, pero basta con darse una vuelta por TikTok para comprobar que el 'omurice' se ha convertido en una auténtica prueba de paciencia. Vídeos de aficionados intentando replicarlo en casa, tortillas que se rompen al girarlas, huevos que se pasan de punto o que acaban desparramados sobre el plato. El resultado suele ser el mismo: frustración y la sensación de que ese plato "tan sencillo" no lo es tanto.
De ahí que en redes haya empezado a circular un apodo llamativo: la tortilla más difícil del mundo. Pero ¿qué hay realmente detrás de este plato japonés y por qué cuesta tanto imitar la versión que se ha hecho viral?
QUÉ ES EXACTAMENTE EL OMURICE
El 'omurice' es un plato japonés cuyo nombre viene de la unión de 'omelette' y 'rice'. Forma parte de la cocina yoshoku, una corriente que adapta platos de inspiración occidental al gusto japonés.
En su versión más común, consiste en arroz frito -normalmente con pollo en dados, cebolla y otras verduras- salteado con kétchup u otras salsas suaves, que se sirve envuelto o cubierto por una tortilla fina y muy jugosa. Es un plato popular, casero y cotidiano en Japón, especialmente entre niños y jóvenes, y muy habitual en cafeterías y restaurantes informales. Hasta aquí, nada especialmente complejo.
LA VERSIÓN VIRAL QUE HA CAMBIADO SU FAMA
El problema no es el 'omurice' tradicional, sino la versión que se ha hecho viral en redes. En esos vídeos, la tortilla no se limita a cubrir el arroz: queda sellada por fuera y casi líquida por dentro, colocada encima del relleno y abierta con un solo corte limpio para que el huevo se despliegue lentamente como una flor.
Ese gesto -breve, preciso y muy visual- es el que ha convertido el plato en un reto global. Lo que en manos de chefs experimentados parece un movimiento sencillo, en casa se transforma en una sucesión de intentos fallidos.
POR QUÉ ES TAN DIFÍCIL DE REPLICAR EN CASA
La dificultad del 'omurice' viral no está en los ingredientes, sino en la técnica. Para que funcione, hay que controlar varios factores a la vez:
- El punto del huevo, que debe cuajarse solo lo justo por fuera y mantenerse casi crudo por dentro.
- La temperatura, que no admite margen de error: unos segundos de más o de menos cambian por completo la textura.
- El movimiento constante, normalmente con palillos o espátula, para que el huevo no se agarre ni se solidifique antes de tiempo.
- El giro final de muñeca, necesario para dar forma al omelette sin que se rompa.
Cualquier pequeño fallo arruina el resultado. Por eso tantos vídeos muestran tortillas que se abren antes de tiempo, se quiebran al girarlas o pierden por completo el efecto cremoso.
UNA TORTILLA DIFÍCIL, PERO CON MATICES
Llamarlo la tortilla más difícil del mundo es, en parte, un título nacido en internet. Cocinar 'omurice' de forma normal -envolviendo el arroz en una tortilla fina- no se considera especialmente complicado, ni siquiera dentro de la cocina japonesa.
Lo realmente difícil es imitar la versión extrema y espectacular que se ve en redes, una técnica muy concreta que suele dominarse tras mucha práctica.