MADRID 20 Ene. (EUROPA PRESS) -
Salir de la ducha es un gesto cotidiano, pero para muchos dueños de perros se convierte también en el momento en el que su mascota empieza a lamerles las piernas con insistencia. Lejos de ser una manía sin sentido, este comportamiento tiene explicaciones sencillas relacionadas con los sentidos del perro y el vínculo que tiene con su dueño.
A menudo, después del baño hueles diferente --por el gel, el champú o simplemente por la piel recién limpia-- y, además, la piel puede tener un ligero sabor salado. Para ellos, esto es una combinación de nuevo olor y nuevo sabor, algo que despierta su curiosidad y les impulsa a investigarlo de cerca.
POR QUÉ TU PERRO TE LAME LAS PIERNAS TRAS LA DUCHA
Gran parte de la explicación está en el olfato del perro, que es entre 10.000 y 100.000 veces más sensible que el del ser humano, una capacidad ampliamente documentada en la divulgación veterinaria. Los cambios en tu olor tras usar productos de baño les parecen relevantes y dignos de explorar.
Explican los especialistas de PetsCare que lamer es su forma de "leer" esa nueva información. Además, los perros asocian el lamido con comportamientos sociales positivos: es una forma de saludo, de atención o de mostrar afecto.
Este gesto no es solo exploratorio, sino también social. En el lenguaje canino, lamer puede significar "estoy aquí contigo", "te acepto" o "te saludo", y muchos perros repiten este comportamiento en momentos tranquilos o afectivos, como cuando estás recién duchado y relajado.
CUÁNDO EVITAR QUE TE LAMA LAS PIERNAS
Aunque no suele ser algo negativo, hay situaciones en las que conviene evitar que el perro lama esa zona. Si has aplicado cremas corporales, perfumes o medicación tópica, tu piel puede contener sustancias que no son seguras para el perro si las ingiere repetidamente.
En estos casos, es recomendable cubrir la zona, distraer al animal o esperar a que el producto se haya absorbido por completo antes de permitir que lama.
CUÁNDO EL LAMIDO PUEDE INDICAR UN PROBLEMA
Cuando este gesto se vuelve insistente o compulsivo puede indicar algún problema subyacente. Los expertos de PetsCare señalan que un lamido excesivo puede estar relacionado con ansiedad, alergias o problemas en la piel --como irritaciones e infecciones-- que provocan picor y malestar.
En otros casos, el lamido persistente puede deberse a dolor o malestar físico o incluso a la presencia de parásitos, que también generan incomodidad. Si el comportamiento se mantiene o se acompaña de otros síntomas, los veterinarios recomiendan acudir a consulta para identificar la causa y aplicar el tratamiento adecuado.