MADRID 20 Ene. (EUROPA PRESS) -
Muchas personas tiran la ceniza de la estufa o la chimenea sin plantearse si puede tener algún uso más allá de la basura. Sin embargo, bien empleada y en pequeñas cantidades, la ceniza de leña puede aprovecharse en el huerto, el jardín o incluso en algunas tareas domésticas.
Guías de jardinería recogen que la ceniza procedente de madera natural aporta minerales como calcio y potasio y, por su carácter alcalino, puede ayudar a corregir suelos demasiado ácidos. Eso sí, su uso requiere cautela: no sirve para todas las plantas ni para cualquier tipo de terreno, y un exceso puede acabar dañando el suelo.
El divulgador de vida rural y jardinería @lavidapami24 lo explica en un vídeo en redes sociales con una idea sencilla: la ceniza puede ser un recurso si se usa con moderación y conociendo el tipo de suelo y de plantas. A partir de ahí, estas son algunas claves prácticas para reutilizarla sin riesgos.
QUÉ APORTA LA CENIZA DE LEÑA AL SUELO
La ceniza de madera contiene principalmente calcio y potasio, además de pequeñas cantidades de otros minerales. No es un fertilizante completo, pero puede actuar como un aporte mineral puntual, especialmente en suelos pobres en potasio.
Su rasgo más relevante es que es alcalina. Esto significa que, aplicada en pequeñas dosis, puede ayudar a elevar el pH de suelos demasiado ácidos y acercarlos a valores más neutros, algo beneficioso para muchas hortalizas y árboles frutales.
CUÁNDO PUEDE SER ÚTIL EN EL HUERTO O EL JARDÍN
El uso de ceniza tiene sentido sobre todo en situaciones concretas:
- Suelos claramente ácidos que necesitan una ligera corrección.
- Terrenos con deficiencia de potasio.
- Aplicaciones esporádicas y en pequeñas cantidades, bien repartidas y mezcladas con la tierra.
Una regla práctica habitual es usarla con la misma prudencia que la sal en la cocina: poca cantidad y no de forma habitual.
EN QUÉ CASOS CONVIENE EVITARLA
No todas las plantas reaccionan bien a la ceniza. Está desaconsejada en cultivos que prefieren suelos ácidos, como arándanos, fresas, frambuesas y patatas.
En estos casos, elevar el pH puede perjudicar su desarrollo y favorecer problemas como la sarna de la patata. Tampoco es recomendable usar ceniza si el suelo ya es neutro o alcalino, ya que un exceso puede bloquear la absorción de nutrientes o dañar las raíces.
OTROS USOS: CARACOLES, LIMPIEZA Y SUELO HELADO
Además del huerto, la ceniza tiene otros usos tradicionales:
- Barrera contra caracoles y babosas: espolvoreada en seco alrededor de las plantas, actúa como barrera física. Su efecto es temporal y desaparece con la humedad.
- Abrasivo suave para limpieza: la ceniza fina, bien tamizada y mezclada con un poco de agua, se ha utilizado para limpiar cristales, ollas o metales, siempre probando antes en una zona poco visible.
- Agarre en suelos helados: extendida sobre hielo o escarcha puede mejorar la tracción y resulta menos agresiva que la sal, aunque no derrite el hielo con la misma eficacia.
PRECAUCIONES BÁSICAS ANTES DE USARLA
No toda la ceniza es válida. Solo debe emplearse la procedente de madera natural, sin restos de barnices, pinturas, plásticos, cartones o maderas tratadas.
Estos materiales pueden contener sustancias perjudiciales para el suelo. Además, conviene guardarla seca, tamizarla antes de usarla y aplicar siempre cantidades moderadas.