MADRID 9 Ene. (EUROPA PRESS) -
Abrir el microondas y encontrarse con comida caliente en los bordes pero helada en el centro es uno de esos pequeños problemas que desesperan, especialmente cuando ya ibas a disfrutar de tu plato. Da igual que sigas al pie de la letra las instrucciones del paquete o que tu plato no esté demasiado lleno: hay alimentos --sobre todo guisos, arroces o pastas-- que parecen resistirse a calentarse de manera uniforme.
En hogares donde el microondas se utiliza a diario para recalentar raciones rápidas, este problema es especialmente común. Por suerte, existen trucos sencillos que permiten distribuir el calor de manera uniforme y evitar que los bordes queden calientes mientras el centro sigue frío.
CÓMO CALENTAR LA COMIDA PARA QUE NO QUEDE FRÍO POR EL CENTRO
Uno de los errores más comunes es amontonar la comida en el centro del plato. Para que se caliente de forma homogénea, conviene repartirla en forma de círculo, dejando un hueco en el centro. En pastas y arroces, se puede añadir una cucharada de agua en el centro para generar vapor. Además, siempre que sea posible, es recomendable calentar por raciones pequeñas en lugar de llenar el plato hasta arriba.
La potencia del microondas también influye en la uniformidad del calentamiento. Para platos densos como guisos, pastas, arroces o carnes, lo recomendable es usar potencias medias --entre el 50% y el 70% de la capacidad del voltaje--, permitiendo que el calor llegue al centro sin sobrecalentar los bordes. En líquidos como sopas, se puede usar una potencia más alta, en torno al 80%. En general, es preferible calentar más tiempo a menor potencia que hacerlo rápido al máximo.
OTROS TRUCOS PARA QUE LA COMIDA QUEDE CALIENTE UNIFORMEMENTE
Otro método eficaz es calentar la comida en intervalos cortos de 30 a 60 segundos y remover entre tandas. Colocar el plato ligeramente hacia el borde del plato giratorio ayuda a aprovechar mejor las zonas donde las ondas calientan más, y cubrir la comida con una tapa apta o film perforado genera vapor, lo que facilita la difusión del calor y evita que se reseque.
En el caso de platos congelados, es recomendable primero descongelar a baja potencia y luego calentar, comprobando la temperatura en el centro con un cubierto antes de servir.