EDIZIONES, 27 oct.
Existe una popular tendencia por la cual los seres humanos hacemos caso omiso a todos - o casi todos- los carteles en los que se nos prohíbe hacer algo. Por ejemplo: ¿Cuántas veces no hemos sentido la irrefrenable necesidad de poner la punta de nuestro dedo -como poco- en ese diabólico objeto cuyo cartel reza: "No tocar"? ¿Cuántas otras no hemos puesto un pie en ese césped cuyo cartel dice: "No pisar"? ¿Y qué decís de esa curiosidad máxima que te entra cuando lees en un cartel: "Recién pintado. No tocar" y lo tocas para comprobar si ya se ha secado? Está claro. Nos gusta vivir al límite.
En el Museo Internacional del Espionaje, ubicado en Washington, DC, lo saben, saben que nos gusta desafiar la ley y el orden cuando creemos que nadie nos ve y lo han usado en nuestra contra poniéndonos la tentación en forma de tanque para tiburones virtual y un cartel que dice: "Tócalo bajo tu propia responsabilidad".
"¡Qué tontería!", podéis pensar algunos. ¿Qué puede pasar en un tanque VIRTUAL de tiburones? ¿Qué puede pasar si lo toco? Pues eso mismo debieron pensar los visitantes del museo que, curiosos y envalentonados, posaron su mano en dicho tanque y casi murieron del susto al encontrarse con esto.
¿Aprenderemos la lección algún día?