EDIZIONES, 06 nov.
En todo el mundo, probablemente, no hay un sonido mejor que la carcajada de un niño. Tengas o no tengas hijos. Porque los niños cuando se ríen, se ríen de verdad y cuando las cosas se hacen de verdad todas esas emociones tan puras se contagian. Por eso la risa de los niños es tan contagiosa.
Otros de los placeres puros de esta vida es hacer reír a un niño. Y si después nos contagiamos con su risa ya es el no va más.
En uno de los vídeos más populares de YouTube de estos días, un padre y su bebé protagonizan una desternillante escena que tiene lugar durante la hora de la comida del pequeño.
Al parecer al crío le hace mucha gracia empujar al vacío una botella y ver cómo su padre hace malabares por que no se caiga al suelo. Y éste, encantado de la vida con la reacción de su retoño, finge repetidas veces no ser muy hábil atrapándola, lo que provoca una de las carcajadas más contagiosas -y más tiernas- de todo Internet.
Y por si os habéis quedado con más ganas, aquí tenéis la segunda parte. ¡Más risas aseguradas!