MADRID, 21 May. (EUROPA PRESS) -
El juez de la Audiencia Nacional Juan del Olmo ha dictado auto de
apertura de juicio oral contra los 18 acusados de participar en el
fraude de 115 millones de euros (20.000 millones de pesetas) que
sufrieron 15.0000 clientes de la Agencia de Valores AVA, informaron a
Europa Press fuentes jurídicas.
La apertura de juicio oral supone que el sumario, que comenzó a
instruirse en 1998, es remitido a la Sala de lo Penal de la Audiencia
Nacional, para que se juzguen los hechos investigados, lo que no se
prevé que se produzca antes de la primavera del próximo año, por la
cantidad de asuntos pendientes que tiene la Sección Primera,
encargada de juzgar el 'caso AVA'.
En su escrito de acusación, el fiscal Anticorrupción adscrito al
caso, David Martínez Madero, pidió 15 años de prisión y multa de dos
años a razón de 150 euros (25.000 pesetas) diarios por estafa y
delito societario de falsedad documental para los principales
acusados, Rafael Salama, Juan Enrique Castañeda, Raymond Cretegny y
Phillipe Paul Werro. Para los consejeros de AVA, Asesores de Valores,
Agencia de Valores S.A. solicita 13 años de cárcel por estafa y
apropiación indebida.
Se trata de Enrique Coronado Guijarro, Emilio Ruiz de Salazar
Lizosain, Pilar Barrio de la Fuente, Juan José Camacho Barrachina,
José María Pedruzo Aguirreurreta, Santiago José Pla Pascual, Santiago
Vian Carazo y José Luis Zarraluqui, para los que el fiscal pide,
además de la pena de prisión, 21 meses de multa con cuota diaria de
90 euros (15.000 pesetas).
Asimismo, solicita 12 años de cárcel y multa de un año a 150 euros al
día por un delito de estafa para Salomón Benatar, Henry P. André y
Claude Waelti. Para el auditor Miguel Angel Ibáñez Hernando pide 3
años de cárcel y multa de doce meses con cuota diaria de 150 euros
por un delito societario de falsedad documental.
La acusación que ejerce Adicae, en nombre de la mayoría de los
clientes perjudicados, solicita penas mayores que el Ministerio
Público, puesto que para los consejeros de AVA pide 25 años de cárcel
y multa de 47.480 euros (7,9 millones de pesetas); para el auditor
Ibáñez, 3 años de prisión y multa de 32.454 euros (5,4 millones); y
para los demás acusados, 20 años y 6 meses, y multa de 64.909 euros
(10,8 millones).
El auto de apertura de juicio oral hace suyas las peticiones de las
acusaciones personadas en el 'caso AVA', salvo la de imponer medidas
cautelares a los imputados y la de declarar responsable civil
subsidiario de lo ocurrido a la Comisión Nacional del Mercado de
Valores (CNMV), como pedía Adicae.
El fiscal explica en su escrito de acusación que desde 1995 AVA
desarrolló las actividades propias de una agencia de valores. En
nombre de los clientes, realizaba 'toda clase de inversiones
financieras de acuerdo con su exclusivo criterio profesional, en
virtud de un 'contrato de gestión de cartera' que dispensaba a la
agencia de consultar las decisiones a adoptar, salvo que el cliente
marcare directrices específicas'.
Por ese contrato, AVA adquirió valores y productos financieros,
hallándose especializada en operaciones sobre valores de renta fija
internacional, fundamentalmente de países con mercados emergentes
(Brasil y Argentina). Para ello, entró en contacto con diversos
intermediarios financieros, siendo el más importante el banco Socimer
International Bank Limited, que adquiría en los mercados
internacionales deuda pública de países emergentes para vendérsela a
los clientes de AVA. Socimer estaba presidido por Salama y
administrado por Benatar y Castañeda.
El cliente no tenía que desembolsar el 100 por ciento de la
inversión, dado que la operación financiera no lo exigía, sino que
Socimer le financiaba la mitad de su valor y en garantía retenía
todos los títulos. El banco a su vez había financiado la compra de
los activos, desembolsando sólo un 10 por ciento. De esta forma,
Socimer obtenía la liquidez correspondiente mediante la diferencia de
lo invertido por los clientes (50 por ciento) y lo realmente pagado
(10 por ciento).
A la cabeza de Socimer Finance Holding figuraba Transáfrica, en la
que también participaban Werro y Cretegny. Este último era también
director general ejecutivo de André & Cie, compañía suiza presidida
por Henry André y propietaria del 49 por ciento de Transáfrica.
El 27 de febrero de 1996, Socimer adquirió una participación
mayoritaria en el banco argentino Medefín UNB. En septiembre, para
salvar su precaria situación, Transáfrica intentó fusionarse con el
Banco argentino Patricios, lo que no pudo hacer.
'La crisis de Socimer, consecuencia de la adquisición del Banco
Medefín, era conocida y propiciada por los acusados y administradores
de Transáfrica, y no resultó tampoco ajena al también acusado Miguel
Angel Ibánza, socio auditor de KPMG Peat Marwick, que constató tal
circunstancia al tiempo de realizar el informe de auditoría de
cuentas anuales consolidadas del grupo Transáfrica referidas al
ejercicio de 1996, cuya elaboración le había sido encomendada',
explica el fiscal en su escrito.
Para el Ministerio Público, los administradores y el auditor 'eran
plenamente conocedores de que los fondos propios consolidados del
Grupo Transáfrica no permitían absorber un quebranto significado que
pudiera derivar de la endeble coyuntura financiera generada tras la
adquisición del banco argentino'. De ahí que no lo reflejaran en sus
cuentas, ni Ibáñez lo hiciera constar en la auditoría que realizó.
Con el objetivo de hacer frente a la crisis y devolver los créditos
que le habían sido concedidos, Socimer decidió revender a los
clientes de AVA los títulos que ya eran suyos. De esta forma, 3.060
inversores ajenos a la existencia del gravamen padecieron un
detrimento patrimonial globalmente cifrado en 83 millones de euros
(13.861 millones de pesetas).
En septiembre de 1997, 1.206 clientes de AVA adquirieron valores por
valor de 23 millones de euros (3.871 millones), mientras que 932 lo
hacían a su vez por 10 millones de euros (1.732 millones). 'La
adición de estas cantidades, esto es, 33 millones de euros (5.503
millones) del total perjuicio de 83 millones de euros, constituye el
montante de las inversiones afectadas por la operativa que los
clientes intermediados por AVA mantuvieron con Socimer, de cuya
situación patrimonial no pudieron tener conocimiento cierto los
clientes de la agencia al no lucir en las citadas cuentas anuales de
Transáfrica los inasumibles riesgos contraídos por su filial que,
tras materializarse irremediablemente, determinaron la crisis del
grupo empresarial.'
Respecto a AVA, el fiscal explica que su actividad consistía en la
gestión de carteras de clientes cuyo número de cuentas pasó de 7.540
en agosto de 1996 a 16.955 en septiembre de 1997 y que corresponden a
un patrimonio gestionado en 1996 de 17.054 y llega a ser de 35.974
millones en un año.
El consejo de administración acordó adquirir para 317 clientes
productos financieros que se hicieron aparecer como títulos emitidos
por el Gobierno de Brasil cuando en realidad eran de una sociedad
constituida en las Islas Caimán. Los clientes no fueron informados de
los riesgos del producto y resultaron perjudicados en casi 5 millones
de euros (830 millones de pesetas).
Además, los administradores de AVA ordenaron en enero de 1998 'una
aplicación mediante la cual se transfería la titularidad de 23.081
bonos de 38 clientes a otros 815, lo que produjo un perjuicio a éstos
de 3,5 millones de euros (598 millones de pesetas).
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21-May-2002 20:25:01
(EUROPA PRESS)
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