Viajar con mascota - FLIGHTRIGHT
MADRID 7 Jul. (EUROPA PRESS) -
La falta de planificación y el desconocimiento de las normativas específicas de las compañías aéreas están multiplicando las incidencias de última hora, los sobrecostes y las denegaciones de embarque a pasajeros que viajan con mascotas durante la campaña de verano.
Según datos de la plataforma de derechos de los pasajeros Flightright, las diferencias regulatorias y de tarifas entre operadores suponen un freno económico y operativo para los usuarios del sector aéreo.
Las principales aerolíneas del mercado español aplican restricciones operativas severas, limitando el cupo de animales por vuelo y exigiendo notificaciones previas de hasta 48 horas antes de la salida.
En el plano financiero, los costes por trayecto para animales en cabina oscilan entre los 35 y los 175 euros en función del destino, mientras que los traslados en la bodega de carga pueden superar los 300 euros en rutas transoceánicas, elevando sensiblemente el precio final del billete.
La experta legal de Flightright, Lucía Cegarra, ha advertido de que "viajar con un perro requiere una planificación que muchos usuarios subestiman".
Asimismo, señala que las tarifas, los límites de peso (fijados en un máximo de 10 kilogramos en cabina por operadoras como Vueling o Air Europa, transportín incluido) y las dimensiones del equipaje técnico varían sustancialmente entre compañías.
IMPACTO DEL NUEVO REGLAMENTO EUROPEO
El marco regulatorio del transporte de animales ha sumado complejidad este año tras la plena entrada en vigor del Reglamento de la Unión Europea 2016/429, relativo a las enfermedades transmisibles.
La nueva legislación comunitaria impone la obligación de preregistrar a los animales de compañía en una base de datos europea para movimientos no comerciales días antes del vuelo.
Desde la plataforma legal subrayan que este trámite digital es ahora obligatorio y se añade a los requisitos tradicionales, que incluyen el pasaporte europeo de mascotas, la identificación por microchip y la vacuna antirrábica con un mínimo de 21 días de vigencia.
La omisión de este registro o el uso de transportines que no cumplan con la normativa de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo faculta a las aerolíneas a rechazar el embarque del pasajero, sin derecho a compensaciones económicas por la pérdida del vuelo.