El G7 hace un llamamiento a la unidad para superar el mal momento económico

Actualizado 09/02/2008 15:01:01 CET

TOKIO, 9 Feb. (Reuters/EP) -

Los ministros de Economía y responsables de política monetaria de los siete países más industrializados del mundo hicieron hoy un llamamiento a la unidad para trabajar por la estabilización de los mercados globales a la luz de la desaceleración económica y reconocieron que las situación podría ser aún peor debido al mercado inmobiliario estadounidense, que sigue desmoronándose.

En un comunicado hecho público después de su encuentro de hoy en Tokio, el Grupo de los Siete (G7) admitió también que las perspectivas de crecimiento económico han empeorado desde su última cumbre, celebrada en octubre, aunque, destacan, las bases siguen siendo sólida y la economía estadounidense podrá escapar de la recesión. "Había un clima de mucho mayor pesimismo y preocupación que en octubre", reveló el ministro de Economía italiano, Tommaso Padoa-Schioppa.

Los representantes de Japón, Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Alemania, Italia y Francia explican en el comunicado que está previsto que el crecimiento de sus países se ralentice "en distinto grado" a corto plazo y subrayan el serio riesgo que supone la depresión que domina el mercado inmobiliario estadounidense y el consecuente endurecimiento de las condiciones para la concesión de préstamos. Esto, a su vez, ha hecho que disminuya la liquidez de consumidores y empresas, factor fundamental para la economía mundial.

Los bancos han aplicado contención a la política de préstamos y sus pérdidas podrían ascender a los 100.000 millones de dólares debido a las hipotecas que dejen de cobrarse. Es un círculo vicioso que provoca una disminución en el consumo, menores expectativas de negocio y despidos en las empresas.

El economista jefe de Société Générale para Asia y el Pacífico, Glenn Maguire, sin embargo, opina que el G7 ofrece pocos detalles de cómo podría ser esa acción coordinada de apoyo a la economía. "Esta conmoción económica y la bajada en las economías se debe principalmente a problemas internos de Estados Unidos que no se pueden remediar con un plan de acción global coordinado", dijo.

LARGO PERIODO DE INCERTIDUMBRE

El secretario del Tesoro estadounidense, Henry Paulson, hizo referencia expresa a los mercados financieros y auguró un largo periodo de incertidumbre. "La inestabilidad financiera es seria y persistente", declaró Paulson tras la reunión de Tokio.

"Aunque las bolsas se recuperen de este periodo de tensión, y por su puesto que lo harán, debemos esperar una volatilidad continuada debido a los nuevos cálculos de riesgo", agregó.

El comunicado final emplaza además a los bancos a hacer públicas todas sus pérdidas y ajustar sus cuentas de resultados para ayudar a restablecer el funcionamiento normal de los mercados. El ministro de Economía alemán, Peer Steinbrück, afirmó que las pérdidas podrían llegar incluso a los 400.000 millones de dólares.

"De ahora en adelante seguiremos observando con detenimiento los acontecimientos y adoptando las medidas apropiadas, individual y colectivamente, para garantizar la estabilidad y el crecimiento de nuestras economías", prosigue el comunicado.

Estas promesas de colaboración para restaurar la salud del sistema financiero contrastan con las divisiones sobre política fiscal y monetaria que se atisban antes de la cumbre de dirigentes del G7.

Antes de la reunión de hoy se podían oír voces en Europa que manifestaban en privado su alarma por el agresivo recorte de tipos de interés aplicado por la Reserva Federal estadounidense. En enero, en menos de diez días, la Fed rebajó en un 1,25 por ciento los tipos de interés.

Esta rebaja y el paquete de alicientes fiscales valorado en 152.000 millones de dólares aprobado por Washington amenazaba con abrir una sima entre Estados Unidos y sus aliados sobre el modo de impedir una crisis crediticia que arrastraría al mundo a la recesión. Sin embargo, las tensiones se rebajaron cuando el Banco Central Europeo habló de riesgo para el crecimiento de la eurozona, lo que, sumado a la ya casi tradicional preocupación por la inflación, se interpretó como un síntoma de una inminente bajada de tipos, sumándose así a la Fed, al Banco de Inglaterra y al Banco de Canadá.

La ministra de Economía francesa, Christine Lagarde, mostró su satisfacción por el cambio en la actitud del BCE, pero advirtió de que "es como la obertura de una sinfonía: siempre estás a la espera de lo que vendrá después".

Los gobiernos europeos estaban especialmente preocupados por la fortaleza del euro, que alcanzó su máximo histórico con respecto al dólar después de que la Fed comenzara con su política de rebajas en septiembre. Sin embargo, la moneda se depreció tras el cambio de actitud del BCE.

APARCADA LA POLÍTICA MONETARIA

Ante los acuciantes problemas económicos, en la reunión de hoy quedaron aparcadas las discusiones sobre la política monetaria. El texto final insiste en la postura ya explicitada en la última reunión, la de octubre, sobre todo en lo referente a China.

El G7 insiste en que China debe permitir al yuan apreciarse más rápidamente, ya que Estados Unidos y sus aliados creen que un yuan débil da a China una ventaja comercial injusta. En ese sentido, piden a Beijing que incremente su inversión interna para reequilibrar la economía mundial.

Por otra parte, el comunicado emplaza a los países exportadores de petróleo a incrementar la producción, una medida que permitiría una rebaja del coste del barril de petróleo, que el mes pasado llegó incluso a alcanzar los 100 dólares por barril. Desde entonces su precio ha bajado, pero ayer viernes repuntó un cuatro por ciento, hasta los 91,77 dólares, el mayor ascenso en casi dos meses.

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