MADRID, 5 Sep. (EDIZIONES) -
Medio de cambio, unidad de cuenta y depósito de valor. Las funciones del dinero reflejan la importancia que tiene en la sociedad actual. Pero ¿qué ocurre cuando existen determinados colectivos que no tienen acceso a él? En este contexto nacen las denominadas monedas sociales.
Definidas como sistemas monetarios creadas al margen de las monedas oficiales del país y que tienen como objetivo fundamental la promoción de proyectos económicos y sociales de carácter local, según un informe elaborado por Cajamar, las monedas sociales han surgido como respuesta a la estructura monetaria y financiera actual. "En concreto, el desempleo es el motivo principal de la creación e implementación de sistemas monetarios sociales", recalca el documento.
Los defensores de esta nueva forma de transacción critican el sistema monetario vigente en el que predomina un enfoque dinero-dinero, en lugar de mercancía-dinero-mercancía; donde las personas, que son el agente principal en la economía, han quedado relegadas al último eslabón de este mecanismo "especulativo y acumulativo, escasamente solidario".
Por este motivo buscan una iniciativa que rehúya de las corrientes capitalistas y liberales, y a través de la cual se fomente la concepción original del dinero como un instrumento que sirva para materializar los intercambios.
Pero el papel de las monedas sociales va más allá. Al igual que la economía colaborativa, los microcréditos y los bancos de tiempo, este sistema de transacción nace con el objetivo de resolver problemas de escasez, así como de intentar fomentar la creación de redes basadas en la ayuda mutua.
En el caso de España, las monedas sociales se han ido afianzando poco a poco. En la actualidad existen más de 70 variantes de este tipo de dinero, alrededor de unos 8.000 usuarios que hacen uso de ellas y 500 comercios que las aceptan, según aparece en el portal de economía solidaria.
Babel, la moneda social de las Islas Canarias, fue puesta en circulación el pasado mes de junio. Para esta operación se acuñaron 1.200 monedas y se espera poner en el mercado unos 22.000 babeles a lo largo del año 2015. Con ella se pueden pagar algunos de los servicios que voluntariamente ponen a disposición sus socios, o realizar transacciones en comercios que quieran adherirse, por ejemplo una peluquería
Cada 'babel', equivale a 1 euro y también se puede utilizar para hacer descuentos, lo que puede servir para atraer a más clientes, a los que este uso de la nueva moneda supondrá un ahorro.
Respecto al funcionamiento de esta red de intercambio de monedas sociales, al ser sistemas que se encuentran al margen del dinero en curso legal, su valor es marcado por los consumidores. Es decir, se lleva a cabo un sistema de autogestión monetaria que no es aceptado por el sector financiero.
Otros rasgos muy importantes son la ausencia de inflación, la inexistencia de tipos de interés, así como un menor atesoramiento de las monedas, impidiendo menor desigualdad de la riqueza.
Por sus semejanzas con el trueque, este proyecto de monedas sociales puede parecer que es una variante de este. No obstante, su origen se remonta a la Gran Depresión en 1929, cuando la escasez de dinero obligaró a ciertas comunidades locales a improvisar monedas alternativas o complementarias. Por ejemplo, en algunas poblaciones norteamericanas se llegaron a utilizar colas de conejo o de liebre, así como conchas marinas en California.
OBJETIVOS
El principal reto de los sistemas monetarios sociales es que el dinero circule y cree empleo. Es por ello que entre sus principales cometidos se encuentra la reducción de la exclusión social y financiera, así como el acceso a la moneda y al crédito por parte de las comunidades desmonetizadas.
Otro propósito por el que surgieron este tipo de transacciones fue por razones de eficiencia. Con la introducción de las monedas sociales en la economía se pretendía relacionar el crecimiento potencial de una comunidad con su crecimiento real.
Pero no se trata solo de cuestiones económicas, las monedas sociales también tienen como finalidad fomentar el desarrollo económico tanto local como comunitario. Es decir, esta iniciativa también es producto del desarrollo de economías de vecindad en las que se promuevan los contactos vecinales en resistencia a la globalización.
EL TIANGUIS TLALOC EN MEXICO
El denominado como Tianguis Tlaloc es un sistema monetario complementario que surgió en México de manos del arquitecto Luis Lópezllera en 1996. Fecha que coincide con la rebelión zapatista de Chiapas, la región mexicana más pobre del país.
En este caso, las monedas sociales funcionan como un sistema de trueque comunitario cuyo objetivo primordial es erradicar la pobreza y el desempleo.
Pero no es el único caso de monedas sociales. Según Cajamar, a nivel mundial, las monedas sociales están presentes en más de 40 países y más de un millón de personas las usan en sus transacciones monetarias.
En definitiva, se trata de una red donde las personas aprenden y apoyan otros modelos de relaciones económicas y sociales basadas en la comunidad, el apoyo mutuo y la confianza.