Publicado 22/10/2021 10:28CET

Pesca.- Los pescadores valencianos agotan la cuota olímpica del atún rojo "en solo 12 días"

Tonyina roja
Tonyina roja - COINCOPESCA

VALÈNCIA, 22 Oct. (EUROPA PRESS) -

La Comisión Interfederativa de Cofradías de Pescadores de la Comunitat Valenciana (COINCOPESCA) vuelve a reclamar que tanto la secretaría general de Pesca del Ministerio de Agricultura como la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT) aumenten la "ridícula" cuota que han asignado un año más a los pescadores profesionales valencianos.

Las 46 embarcaciones inscritas para pescar los túnidos que amarran en los puertos de Vinaròs, Peñíscola, Castelló de la Plana, Borriana, Gandia, Torrevieja, Santa Pola, Dénia y Xàbia han agotado la cuota olímpica asignada de 8.700 kilos "en tan solo 12 días".

El motivo, advierte la entidad en un comunicado, es porque el mar Mediterráneo está absolutamente plagado de atunes rojos. Este 2021, el ICCAT --organismo internacional encargado de asignar las cuotas de atunes por medio de cada gobierno estatal-- determinó una cuota de 562,8 kilos por cada una de las 46 embarcaciones valencianas; es decir, un total de 26.000 kilos aproximadamente.

La gran mayoría de embarcaciones agotaron esta cuota en dos o tres días. En octubre comenzó la segunda parte de la pesca del atún rojo con la modalidad conocida como olímpica. De los 26.000 kilos que se tenían que repartir entre las 46 embarcaciones hubo 8.700 que no se pescaron y son precisamente estos los que se incorporan a la modalidad.

Ante esta situación, COINCOPESCA quiere denunciar de nuevo el "incomprensible" reparto de las cuotas asignadas: "Mientras los pescadores artesanales de las cofradías de la mediterránea se tienen que repartir un ridículo 20%, las grandes empresas industriales que pescan atún como Balfegó de Ametlla del Mar (Tarragona) o la compañía Ricardo Fuentes & hijos con sede en Cartagena (Murcia) se llevan el 80% de la cuota".

Todo ello, lamenta, "muy a pesar de que pescadores como los valencianos utilizan métodos tradicionales y sostenibles como la línea de mano, un simple hilo con un anzuelo cebado en la punta soportado por un carrete, mientras las grandes empresas emplean flotas de grandes embarcaciones de cerco y enormes jaulas para encerrar a los túnidos en alta mar".