Álvaro, víctima de un siniestro de tráfico: “Los motoristas llevamos un arma en las manos”

Actualizado 23/02/2019 17:23:12 CET
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   MADRID, 23 Feb. (EUROPA PRESS) -

   Álvaro volvía en moto a su casa cuando un coche que quería aparcar dio un volantazo y se lo llevó por delante. El golpe le sacó despedido contra un árbol y el impacto le estalló el riñón izquierdo y le rompió la cadera. Álvaro tiene 27 años y hace dos tuvo que parar su vida para poder seguir viviendo.

   "Lo de las motos es un peligro, vamos rápido, no nos damos cuenta y al final llevamos un arma en las manos porque somos nosotros los que nos vamos al suelo", explica.

   Este joven se despertó tres días después del impacto en la UCI del Hospital de la Paz sin saber dónde estaba ni qué había sucedido y no empezó a recordar hasta que pasó un año.

   En el momento del siniestro vivía en Palestina desarrollando proyectos con una ONG (Youth Wake Up) y había viajado a Madrid para presentar el Proyecto Fin de Carrera. Ese mismo día terminaba Arquitectura y estrenaba libertad para vivir fuera. "Uno no decide lo que le pasa en la vida y cuando te pasa lo que tienes que hacer es agarrarlo", explica el joven.

   Se quedó en Madrid haciendo tres horas diarias de rehabilitación y, dos años después, continúa con operaciones. La última de nariz. La rotura de cadera le ha dejado una parálisis en la pierna derecha y reconoce que está "un poco cojo" pero, según afirma, está vivo "que es lo único que importa".

   El hombre que le atropelló la tarde del 17 de julio de 2017 resultó ser un amigo de su padre y el padre de unos compañeros suyos del colegio. "Nos llamaba todos los días", rememora Álvaro que no le culpa porque, desde su punto de vista, le podría haber pasado a cualquiera.

   El siniestro le hizo estar en casa con su familia y cambiar la relación con su padre, que hasta ese momento había sido "mala" pero que a raíz del atropello cambió, se dieron una "segunda oportunidad".

   "Mi padre me sacaba cada día a dar un paseo cuando estaba en silla de ruedas --recuerda emocionado--. A veces tiene que pasar algo grave para darnos cuenta de lo mucho que queremos a los que tenemos a nuestro lado".

   Álvaro ha continuado con su proyecto desde Madrid y ha tomado conciencia de que es "fundamental" conducir despacio en ciudad para poder prestar atención a las motos que circulan y evitar siniestros como el suyo.

   Esta semana el Parlamento ha aprobado definitivamente una de las últimas medidas en materia de seguridad vial de esta legislatura, que consiste en la reforma del Código Penal para endurecer las penas por imprudencias al volante al incluir como agravantes el exceso de velocidad y el consumo de drogas o alcohol, y sancionar el abandono del lugar del accidente.

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