Así funciona el Teléfono contra el Acoso Escolar

417041.1.500.286.20181130154450
Vídeo de la noticia
Europa Press Sociedad
Actualizado: miércoles, 5 diciembre 2018 12:46

   MADRID, 4 Dic. (EUROPA PRESS) -

"Teléfono contra el Acoso Escolar, buenos días", responde una de las psicólogas ante la llamada de una posible víctima de 'bullying'. "Has hecho muy bien en llamarnos, ¿desde cuándo te está sucediendo esto?", pregunta esta experta que simula cómo fue una de las 36.000 llamadas que recibieron durante 2017.

El Teléfono contra el Acoso Escolar está ubicado en un piso en la Avenida de América de Madrid en el que 24 profesionales entre los que hay psicólogos, abogados y trabajadores sociales atienden a todos los que necesiten consejo en esta materia: padres, profesores, compañeros de alumnos que sufren violencia en el colegio y, por supuesto, a las propias víctimas de maltrato escolar. 

Todos los psicólogos están especializados en acoso escolar y en otros tipos de violencia que afectan a la infancia. Cuando un niño llama, puede hacerlo por un problema en el colegio pero el profesional que le atiende está formado para tratar de detectar si, además, existe otra problemática como violencia en el hogar o alguna patología para saber tratarlo correctamente.

Trabajan en una sala acristalada. Desde el exterior, porque la entrada está prohibida a toda persona ajena al servicio telefónico, los psicólogos hablan pausado y serio, anotan en un cuaderno mientras tienen encendida la pantalla por si necesitan consultar algo.

Todo lo que sucede durante la conversación es anónimo y confidencial. La llamada es completamente gratuita y no aparece reflejada en la factura para que el menor no se vea comprometido. Muchos de ellos no han sido capaces de contárselo a nadie antes. 

La confidencialidad y el anonimato hacen que el menor no tema que se enteren personas de su entorno. Él imagina que por intentar ayudarle, acudiendo al colegio o hablando con sus compañeros, estas personas pueden hacer que el agresor sepa que ha hablado de ello. 

"La media, hasta la primera llamada, es de dos años de acoso", asegura el director de Programas de Fundación ANAR, Benjamín Ballesteros, que subraya la "auténtica desesperación" con la que recurren a este servicio.

Dada la vulnerabilidad con la que llegan algunos menores, hay casos en los que realizan un seguimiento de la situación. En estas ocasiones instan al niño o la niña a que continúe llamando y así, poder solucionar el problema en profundidad.

Cuando los psicólogos contestan una llamada no solo escuchan el testimonio de su interlocutor, también interpretan silencios. Entre pausas y palabras hay conversaciones que duran una hora y media y otras que apenas se prolongan 15 minutos. Pero todas ellas, asegura Ballesteros, tienen todo el tiempo que necesitan.

En algunos casos, las llamadas se convierten en auténticas emergencias. Si eso sucede, se reúnen alrededor del teléfono el psicólogo, el trabajador social y el abogado para tratar de actuar con la mayor brevedad posible. "No debemos olvidar que el 8% de los casos que recibimos son menores que están pensando en suicidarse", relata Ballesteros.

 En estas situaciones, tratan de convencer al menor de que les diga dónde está y de que permanezca en ese mismo lugar. Entonces, se ponen en contacto con la policía o con los servicios de emergencia para que se personen lo antes posible e impidan que se haga daño.

"Todos ellos son profesionales, pero también son personas y cuando cuelgan una llamada complicada el equipo debe estar ahí para apoyarles", explica el director. Por esta razón existe un coordinador de sala que, a parte de gestionar al equipo,  atiende a los psicólgos cuando cuelgan una llamada y se sienten afectados.

"También nos da mucha fuerza cuando nos llaman pasado un tiempo para darnos las gracias y contarnos que están bien", concluye orgulloso Ballesteros.

Últimas noticias sobre estos temas

Contenido patrocinado