DUBLÍN 19 May. (Reuters/EP) -
El secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, emplazó hoy a la comunidad internacional a suscribir un nuevo tratado que prohíba la utilización, desarrollo, producción, almacenamiento y transferencia de munición de racimo.
"Son inherentemente inexactas y con frecuencia funcionan incorrectamente y por eso son particularmente indiscriminadas y poco fiables", declaró Ban durante su intervención ante la Conferencia Diplomática de Dublín sobre Municiones de Racimo.
Más de un centenar de países han enviado delegaciones a este encuentro calificado como "histórico" por algunos de sus participantes. La reunión es una de las más concurridas desde la firma en 1997 del Tratado de Prohibición de Minas, o Tratado de Ottawa, que aglutinó a más de 150 países firmantes. Se espera, no obstante, que ninguno de los 57 países que rechazaron este protocolo --entre los que se cuentan Estados Unidos, China, India, Israel, Rusia o Arabia Saudí-- asistan a la reunión que se celebrará en la capital de Irlanda.
Si se alcanza algún tipo de consenso, el acuerdo final podría ser ratificado a finales de este año en Noruega, país donde comenzó el proceso en febrero de 2007.
USO MILITAR
Cerca de 34 países han producido 210 tipos distintos de municiones de racimo. Según la organización internacional pro Derechos Humanos Human Rights Watch (HRW), cerca de 75 países almacenan, actualmente, este tipo de armamento: millones de municiones que contienen miles de millones de pequeños explosivos.
Originalmente, las municiones de racimo fueron desarrolladas durante la Guerra Fría, para ser empleadas contra grandes concentraciones de tanques e infantería durante un posible conflicto convencional entre las fuerzas del Pacto de Varsovia y las pertenecientes a la OTAN.
Pero hasta el día de hoy, han sido empleadas en 21 países, y muy rara vez, para su propósito inicial y generalmente cerca de poblaciones civiles, según asegura la agencia de información de Naciones Unidas, IRIN. Del total de bajas causadas por este tipo de munición, el 98 por ciento son civiles.