MADRID 27 Mar. (EUROPA PRESS) -
La secretaria General de Políticas de Igualdad, del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, Soledad Murillo, aseguró ayer que la postura totalmente "atávica" de la Clínica de San Rafael de Cádiz, que ha establecido una diferencia retributiva a aquellas enfermeras que no visten falda para trabajar es "absolutamente recurrible".
En declaraciones a Europa Press, Murillo afeó el comportamiento de la dirección del centro y aseguró que en este caso se incurre en una discriminación directa, contemplada como tal en la Ley de Igualdad. "En este caso el llevar o no llevar falda no tiene nada que ver con su competencia, cualificación o capacidad para atender al público", apuntó.
La responsable de Igualdad del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales calificó de "atávica" y "tradicional" la postura del centro que, a su juicio, presenta a las empleadas que trabajan de cara al público como "puramente fachada" y no en virtud de su "competetencia, cualificación o rendimiento".
Para Murillo el caso de la clínica propiedad de la empresa José Manuel Pascual Pascual S. A. es un claro ejemplo de "discriminación directa" ya que en él hay una "imposición ligada a diferencias retributivas" y, al respecto, valoró positivamente la postura de la Consejería de Igualdad y Bienestar Social de la Junta de Andalucía, cuya titular, Micaela Navarro, "está absolutamente pendiente y trabajando a favor de eliminar esa discriminación directa".
Así las cosas, la responsable de Igualdad del Gobierno considera que la situación es "absolutamente recurrible" y que las trabajadoras afectadas podrían recurrir a los tribunales de lo contencioso administrativo. "Es recurrible ante los tribunales que entiendan de materia laboral", insistió.
Por último, Murillo recordó que no sólo la Ley de Igualdad censura cualquier "trato diferenciado entre hombres y mujeres que lesione sus derechos" sino que es la propia Constitución, la que en su artículo 14, recoge que "los españoles son iguales ante la Ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de sexo".
Además, indicó que la vestimenta es un aspecto que "se ha cambiado" incluso en oficios "tradicionalmente masculinizados", como las Fuerzas Armadas o la Policía. "Se cambió porque se considera que la vestimenta tiene que adaptarse al desempeño de la tarea y no puede obligarse a nadie a vestir una prenda que no desee vestir", concluyó