"Frenar la mortandad de los grandes cetáceos". Por Fundación Baleària.

F. Baleària
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Europa Press Sociedad
Actualizado: miércoles, 13 agosto 2008 12:07

Frenar la mortandad que sufren los cetáceos en el Mediterráneo y difundir a la sociedad el mensaje de que este empeño no sólo es justo sino posible. Ese es el doble propósito* del programa "Embarca't" que desde el pasado mes de noviembre impulsan Baleària, a través de su Fundación, y la entidad Avinença y por el que un nutrido grupo de voluntarios dirigidos por un equipo de científicos están realizando avistamientos de estos fabulosos mamíferos marinos a bordo del ferry rápido Borja Dos en la línea que este buque realiza entre Palma de Mallorca y Valencia.

Y es que detectar las rutas migratorias y los periodos de paso de los cetáceos puede salvarles la vida. Es el caso de los rorcuales, las ballenas más grandes del Mediterráneo, de las que quedan unos 3.500 ejemplares y cuya principal causa de mortalidad se debe a la colisión con cargueros y ferrys. Con los datos obtenidos en los avistamientos, podría establecerse un protocolo legal para que los grandes buques modifiquen ligeramente el rumbo o aminoren su velocidad y así evitar que embistan a estos animales, que llegan a pesar entre 35 y 40 toneladas.

Y también es el caso de los delfines mulares, que habitan muy próximos a la costa y cuya población ha menguado de forma notable en los últimos años, hasta el punto de que en la actualidad viven en colonias fragmentadas. El empeño de los científicos es saber si los ejemplares de las diferentes colonias intentan ponerse en contacto para reproducirse cruzando el Mediterráneo o si se han aislado definitivamente.

* Además, el programa pretende establecer censos y conocer los hábitos de otros cetáceos, como los fabulosos cachalotes, los calderones o los zifios. Estos últimos, muy difíciles de ver, también corren riesgo de desaparición, especialmente por los sonares militares que se utilizan en todo el planeta y que los ahuyenta, obligándoles a ascender muy deprisa hacia la superficie cuando se encuentran en las profundidades y causándoles así la muerte por descompresión.

* Los cetáceos también se encuentran amenazados por la contaminación que sufren las aguas mediterráneas -producida tanto por los residuos como por los carburantes-, por la explotación indiscriminada de los recursos marinos y por la degradación de las costas como consecuencia de la presión urbanística, riesgos que comparten con otras especies marinas que también se están estudiando, como el pez luna, el pez espada y la tortuga boba.

* En este sentido, el resultado de las ocho travesías en las que hasta el momento se han realizado avistamientos a bordo del Borja Dos es espectacular: se han detectado cinco rorcuales, cuatro ejemplares correspondientes a diferentes clases de calderón, diez zifios, seis tortugas bobas y más de doscientos delfines de distintos tipos. De esta última especie se han llegado a observar grupos de hasta 24 ejemplares que surcaban juntos las aguas. En el último avistamiento, realizado el pasado 31 de mayo, se localizaron en muy poco margen de tiempo tres rorcuales, circunstancia que constituye "un hecho excepcion al" según José Antonio Esteban, uno de los científicos que viajaron a bordo del Borja Dos.

* Junto a Esteban, el grupo de expertos del programa, que también goza del apoyo de la Conselleria de Medio Ambiente y de l'Oceanogràfic, está integrado por Juan Eymar, Manuel Castellote, Carles Gago y Miguel Ángel Civera. Por su parte, los voluntarios que realizan las tareas de observación se nutren de trabajadores de la naviera Baleària y de personas inscritas en la la base de datos de Avinença, Associació Valenciana de Custòdia i Gestió del Territori.

* La travesía se inicia en Valencia, puerto en el que embarcan sobre las diez de la noche voluntarios y científicos. Estos últimos aprovechan la noche para ofrecer una charla didáctica a los voluntarios en la que les explican las características de los diferentes cetáceos y les facilitan otros datos fundamentales para complementar su labor de observación.

* El avistamiento comienza a partir de las doce de la mañana del día siguiente, cuando el Borja Dos regresa desde Palma hacia Valencia. En ese momento, un grupo de voluntarios se coloca en la banda de babor, otro en estribor y un tercero en el puente de mando del buque. Dotados de prismáticos y de un equipo de radio, su labor es detectar la existencia de cualquier clase de cetáceos y comunicárselo inmediatamente a algún miembro del equipo de expertos, quienes son los únicos para confirmar el avistamiento.

* De esta forma, el programa, más allá de su indudable valor científico, cumple también con el propósito de que tanto los trabajadores de la naviera Baleària como representantes de otros sectores sociales se involucren en la preservación del ecosistema. Y no hay mejor método para preservar un medio natural que conocerlo y estimarlo.

* En este sentido, y como señalaba una de las trabajadoras de Baleària que participó en uno de los últimos avistamientos, Carol Ramis, "hallar uno de estos grandes animales surcando en el Mediterráneo aporta una emoción que difícilmente se puede explicar con palabras".

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