El papel de la I+D+i en un nuevo modelo económico. Por Juan Mulet, director general de COTEC

Juan Mulet, director de Cotec
Cotec
Europa Press Sociedad
Actualizado: miércoles, 1 julio 2009 20:21

MADRID 1 Jul. (EUROPA PRESS) -

Las causas y consecuencias de la actual crisis económica mundial, que son motivo de continuas reflexiones, afectan sin duda a España, pero se añaden a una crisis nuestra particular, que se deriva de una histórica escasa productividad de nuestra economía. Hemos vivido unas décadas pudiendo olvidar este serio problema, porque el ciclo expansivo mundial nos ha dado otra vía de crecimiento económico. A pesar de dar resultados espectaculares, ahora ha quedado bien claro que esta vía no era sostenible.

El patrón de composición de nuestro Producto Interior Bruto durante todos estos años pasados y el constante y también espectacular incremento de nuestra deuda exterior explican muy claramente como se ha desarrollado nuestra economía en estos recientes años de bonanza.

El gasto total español, suma del privado y del público, ha tenido una importancia porcentual parecida a la de todos los países de nuestro entorno, algo menos del 70% del PIB. La formación bruta de capital, que incluye desde los bienes de equipo hasta las viviendas, ha tenido sistemáticamente un peso superior al que tiene en los países de referencia, superando a algunos en diez puntos porcentuales.

Sin embargo nuestro déficit de comercio exterior de bienes y servicios ha sido siempre muy alto, con valores cercanos al 10% de nuestro PIB. Paralelamente, nuestra deuda exterior ha ido creciendo años tras año, para llegar a finales de 2008 a suponer el 102% del PIB. Diferentes estimaciones demuestran que alrededor del 40% de esta deuda es debida al permanente déficit de la balanza de pagos.

Nuestra escasa productividad hace que nuestros bienes compitan muy mal tanto en nuestro propio mercado como en el exterior, siendo los principales responsables del déficit total de la balanza de pagos, porque nuestro superávit de la balanza de servicios, y también por causa de la baja productividad de este sector, no es ni siquiera capaz de compensar la suma negativa de las balanzas de rentas y de transferencias.

Sólo una mejor formación de nuestra mano de obra y un mayor compromiso con la innovación serán capaces de remediar nuestro mayor problema económico, que es la falta de productividad. Porque son los únicos caminos seguros para aumentar el valor generado por hora trabajada.

La innovación, cuyas consecuencias son tanto productos y servicios de mayor valor añadido como la posibilidad de producir implicando menos recursos, hará a la oferta española más atractiva en el mercado global, que también incluye al español. La formación permitirá que nuestras empresas sean más capaces de entender y anticipar las demandas de sus clientes y de implicarse en operaciones basadas en equipos más sofisticados, porque son más productivos.

Tanto la innovación como la formación se alimentan de conocimiento, que es sin duda la verdadera fuente sostenible de riqueza en nuestro mundo. Porque el conocimiento no puede sino aumentar y además puede ser utilizado, contrariamente al capital y al trabajo, simultáneamente por muchos procesos productivos. A la manera que tenemos de crear nuevo conocimiento le llamamos hoy investigación y desarrollo tecnológico (I+D), mientras que cada día más, reservamos la palabra innovación para el proceso de conversión del conocimiento en nuevos y mejores bienes y servicios.

Es evidente que la investigación, el desarrollo y la innovación son soluciones para lograr un crecimiento sólido y sostenible, pero no son remedios de efecto inmediato para la actual crisis. Si se comienzan a aplicar más seriamente es seguro, por una parte, que nos dejarán en mejores condiciones cuando se establezca el nuevo orden económico, en el que la I+D+i será todavía de más valor.

Y por otra, que podrán tener efectos paliativos en sectores que necesitan menos tiempo para hacer efectivos nuevos procesos innovadores. Porque si no es posible ni siquiera consolidar en un plazo corto sectores de tecnología avanzada, si lo es formar personal e incorporar tecnología a empresas de sectores tradicionales que estén plenamente convencidas de que éste es el camino para ganar competitividad en sus mercados. Y esto si que podría amortiguar las consecuencias de la crisis.

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