"Responsabilidad empresarial y certificados de profesionalidad". Por Criteria

Carme Tomà y Daniela Escobar, de CRITERIA
CRITERIA RRHH.
Europa Press Sociedad
Actualizado: jueves, 4 diciembre 2014 2:01

La alta tasa de desempleo entre las personas jóvenes es un gran tema de preocupación en la actualidad. ¿Cuáles son las medidas que se están llevando a cabo para mejorar su empleabilidad? Actualmente hay una herramienta clave: el Contrato de Formación y Aprendizaje.

Las empresas se involucran y se posicionan con una formación de calidad para asegurar las competencias de su plantilla y para ayudar a la juventud a incorporarse al mercado laboral a través de los certificados de profesionalidad.

Un informe publicado recientemente por la OCDE establece que España es el país con mayor porcentaje de jóvenes que ni estudian ni trabajan de toda la UE. Uno de cada cuatro chicos y chicas (el 25,79%) de entre 15 y 29 años no tienen acceso a trabajo ni a formación.

No es que no quieran formar parte del mercado laboral, es que la actual situación les impide el acceso. La transición de la escuela al trabajo actualmente presenta muchas dificultades ya que, a pesar de que un 76% busca trabajo activamente, no puede acceder al mercado laboral.

La solución aparece por la educación y así lo demuestran en el mismo informe. Un mayor nivel de formación reduce el riesgo de desempleo. En España, en 2012 el 31,2% de las personas adultas que dejaron los libros antes de los 16 años estaban desempleadas, mientras las que contaban con un título universitario o equivalente tenían una tasa de paro del 14%.

En 2013 el Ministerio de Empleo y Seguridad Social puso en marcha la Estrategia de Emprendimiento y Empleo Joven 2013-2016, un paquete de 100 medidas encaminadas a favorecer la inserción laboral de la juventud. Entre sus objetivos destaca el adecuar la formación y educación que reciben a las necesidades del mercado laboral.

Dentro de sus medidas se busca extender los programas formativos dirigidos a la obtención de certificados de profesionalidad y los programas formativos con compromiso de contratación. Esto es lo que conocemos como contrato de formación y aprendizaje.

Se trata de una herramienta que está a nuestro alcance para acceder y crear un nuevo sistema viable de trabajo y formación en el que están implicados la administración, el empresariado y el personal trabajador, y con el que se puede afrontar con realismo y buenos resultados el problema del paro juvenil.

¿Qué es el contrato de formación y aprendizaje?

Es un contrato que tiene como objetivo formar profesionalmente a las personas trabajadoras en un sistema doble: por un lado a través de la actividad laboral que dará la empresa incluyendo una retribución que no podrá ser menor al SMI (Sueldo Mínimo Interprofesional); por otro lado, a través de una actividad formativa recibida en el marco del sistema de formación profesional para el empleo o del sistema educativo.

¿Cómo se configura este contrato?

Para menores de treinta años sin estudios universitarios o certificados de profesionalidad.

La duración mínima del contrato será de un año y la máxima de tres.

La jornada laboral se distribuirá de la siguiente manera: 75% de tiempo de trabajo efectivo y 25% de actividad formativa durante el primer año. Durante el segundo año el tiempo dedicado a la formación se reduce al 15%.

Las cuotas de SS se cubren al 75% o al 100% dependiendo del número de personas trabajadoras de la empresa.

La actividad formativa será la necesaria para la obtención de un título de formación profesional de grado medio o superior o de un certificado de profesionalidad.

¿Qué ventajas ofrece?

Cubre las cuotas de la seguridad social, incluye el derecho a paro y se ofrece un certificado de profesionalidad junto con el cobro de una retribución por el trabajo realizado.

Las empresas que participan de este proceso se responsabilizan socialmente de la cualificación profesional de la juventud y su incorporación al mercado laboral. Se tratan de un instrumento abierto, en el que el/la empresario/a podrá contribuir con sus propias iniciativas a hacer frente al reto del empleo juvenil. Por su parte, las personas jóvenes, además de incorporarse al mercado laboral y adquirir la experiencia profesional, también serán formadas simultáneamente para la obtención de una acreditación oficial que certifica su cualificación profesional.

Desde el sector privado se encuentran fundaciones, empresas (muchas de ellas pymes), universidades privadas, asociaciones representativas del trabajo autónomo y de la economía social y otras organizaciones empresariales y asociaciones de distinto tipo, que se han comprometido con más de 400 millones de euros, para poner en marcha actuaciones que faciliten la inserción laboral de la juventud.

En este momento es importante que los agentes implicados unan esfuerzos y tiren hacia delante en este compromiso con las personas jóvenes.

Las autoras de este artículo son Carme Tomàs, Asesora institucional de Criteria RRHH, y Daniela Escobar, del Departamento de Formación de Criteria RRHH.

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