Afloramiento de arrecifes fósiles en el cerro de San Cristóbal, junto a las murallas de Jayrán, en Almería capital. - FUNDACIÓN DESCUBRE
ALMERÍA 5 Ago. (EUROPA PRESS) -
Un equipo de investigadores de las universidades de Almería y Granada ha descubierto en la cuenca de Almería-Níjar los primeros arrecifes de coral fósiles con crecimientos horizontales registrados en el mundo, unas estructuras formadas hace 6,5 millones de años, antes de que el Mediterráneo se secara casi por completo.
Según informa en una nota la Fundación Descubre, entidad promovida por la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación de la Junta de Andalucía, los investigadores han identificado estos afloramientos de origen marino en varios puntos próximos a Almería capital y en municipios cercanos.
Estos cuerpos sedimentarios, denominados biohermos, fueron estructuras arrecifales submarinas en forma de montículo construidas por organismos marinos sedentarios, entre ellos corales, bivalvos y algas. Sus estructuras estaban compuestas por carbonato cálcico, circunstancia que ha permitido su conservación hasta la actualidad.
El estudio, titulado 'Blue mesophotic coral bioherms in the pre-evaporitic Messinian of the western Mediterranean (Almería-Níjar Basin, SE Spain)', ha sido publicado en la revista 'Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology'.
La principal novedad del trabajo ha sido la identificación y caracterización de estos arrecifes coralinos, en los que los corales crecieron en láminas horizontales en aguas cristalinas y profundas durante un periodo en el que el Mediterráneo tenía una temperatura más cálida que la actual. Este patrón contrasta con el crecimiento vertical más característico de los corales de aguas someras.
En las zonas laterales de estos biohermos también se desarrollaron otros organismos. Aquellos que tenían un esqueleto calcáreo, como los bivalvos y determinadas algas, se han conservado en forma de fósiles.
Los biohermos identificados corresponden a arrecifes de coral conocidos como mesofóticos azules, estructuras que se formaron en un fondo marino al que llegaba poca luz solar. El género de coral más abundante es 'Porites', aunque los investigadores también han detectado la presencia de 'Tarbellastraea'.
En estos arrecifes, las láminas horizontales se acumularon unas sobre otras hasta formar biohermos que, en algunos casos, alcanzaron los 20 metros de altura.
Estas estructuras se formaron a una profundidad de hasta 40 metros bajo el nivel del mar, una altura equivalente aproximadamente a la de un edificio de diez plantas. "Esta forma de crecimiento se desarrolló con objeto de que al coral le llegase la mayor cantidad de luz posible", ha explicado el investigador de la Universidad de Almería (UAL) y autor principal del estudio, Fernando Sola.
"Para que a esta profundidad llegara algo de luz, la transparencia de las aguas tuvo que ser muy alta, pues en lugares más turbios no se podrían haber formado. Estas aguas transparentes permitieron la llegada de luz solar suficiente para su crecimiento", ha señalado.
Sola también ha indicado que los sedimentos asociados a estos arrecifes contienen muy poca aportación de tierra, un indicador que reafirma la existencia de aguas claras frente a otros ambientes más turbios.
Los investigadores han estudiado muestras del cerro de San Cristóbal, junto a las murallas de Jayrán; La Molineta, un espacio periurbano situado al norte de la ciudad; y el barranco del Lobo y Las Cumbres, en Huércal de Almería.
Aunque el trabajo se ha centrado en estos puntos, los arrecifes se desarrollaron desde el lugar donde actualmente se encuentra la Alcazaba de Almería hasta las proximidades del municipio de Alhama de Almería.
Para reconstruir la evolución de estos ecosistemas, los expertos han efectuado un análisis detallado de los sedimentos y han identificado fósiles, estructuras de arrecifes, algas calcáreas, como las algas rojas, y acumulaciones de algas 'Halimeda', características de ambientes relativamente profundos y con poca luz.
Además del reconocimiento visual en el campo, el equipo ha realizado distintas pruebas de laboratorio. Una de ellas ha consistido en seleccionar columnas litológicas para analizar la variación de los sedimentos según la profundidad de la roca.
Las muestras han permitido obtener información sobre las distintas capas de las rocas, de forma similar a los anillos del tronco de un árbol, y se han cortado en láminas finas para su observación con el microscopio.
"Con estas técnicas, pudimos identificar y clasificar los distintos organismos que formaron el sedimento y datar aproximadamente su origen y desarrollo", ha detallado Sola.
El equipo también ha empleado un proceso de disolución con ácido para evaluar la transparencia que tenía el agua en la antigüedad. "Cuando disolvemos el carbonato cálcico de la roca nos permite medir el residuo restante, generalmente de cuarzo o barro, confirmando que el agua donde se desarrollaron estos arrecifes era muy transparente, ya que las rocas tienen una composición casi total de carbonato cálcico procedente de los organismos", ha afirmado.
UN MEDITERRÁNEO MÁS CÁLIDO
El análisis también ha determinado que las aguas del Mediterráneo eran más cálidas que en la actualidad cuando crecieron estos biohermos, circunstancia que permitió el desarrollo de los arrecifes de aguas profundas y de numerosos arrecifes de coral de aguas más someras por toda la costa mediterránea.
"Un ejemplo de ello son los abundantes arrecifes fósiles que hoy vemos en muchas de las cuencas del sureste español, desde Alicante hasta Almería", ha manifestado el investigador.
Estas cuencas estaban sumergidas bajo el mar durante ese periodo y la presencia de corales de aguas someras permite determinar con precisión la posición de la antigua línea de costa. En aquel momento faltaban todavía millones de años para la aparición de los seres humanos y gran parte del sur de la Península Ibérica estaba cubierta por el mar.
Esta etapa geológica corresponde al Messiniense inferior y antecede a la Crisis Salina del Messiniense, un episodio ocurrido hace entre seis y 5,5 millones de años durante el cual el Mediterráneo se secó casi por completo y se formaron grandes depósitos de sal.
"Si el calentamiento de este mar persiste, es posible que especies de coral que actualmente no tienen condiciones para desarrollarse en la zona comiencen a colonizarla, siguiendo patrones observados en el pasado", ha comentado Sola.
En la actualidad no existen arrecifes de coral en la cuenca mediterránea porque las condiciones ambientales no resultan favorables para su desarrollo. Los afloramientos fósiles se encuentran ahora en tierra firme como consecuencia de la tectónica de placas.
"Debido a esto, los arrecifes messinienses del sureste español, entre ellos los que hemos registrado en Almería y alrededores, son los últimos vestigios de verdaderos arrecifes en esta zona costera", ha subrayado el investigador.
En el estudio también ha participado el catedrático de Paleontología de la Universidad de Granada (UGR) Juan Carlos Braga. El trabajo ha contado con financiación de la Consejería de Universidad, Industria, Energía e Innovación de la Junta de Andalucía mediante ayudas al grupo de investigación Recursos Hídricos y Geología Ambiental, adscrito a la UAL, y al grupo de investigación en Análisis de Cuencas de la UGR.