Publicado 30/04/2021 18:17CET

El Archivo Histórico Provincial de Jaén expone un contrato de 1775 de un aprendiz de carpintero en La Carolina

Contrato de aprendiz expuesto en el Archivo Histórico Provincial.
Contrato de aprendiz expuesto en el Archivo Histórico Provincial. - JUNTA

JAÉN, 30 Abr. (EUROPA PRESS) -

El Archivo Histórico Provincial de Jaén expone el contrato de Bartolomé de Luque, un aprendiz de carpintero en la Nueva Población de La Carolina, en 1775. Una iniciativa que se enmarca en la celebración del Día del Trabajo.

De este modo, se suma a una efeméride mostrando documentos que plasman cómo se entendía el mundo del Trabajo en el pasado, según ha explicado el delegado territorial de Cultura y Patrimonio Histórico, Jesús Estrella, que ha visitado la muestra.

En concreto, el Archivo Histórico Provincial conserva, dentro del fondo documental de Protocolos Notariales de La Carolina, este contrato de aprendizaje de Bartolomé de Luque, un niño de 13 años que empieza a trabajar para Blas Durán como aprendiz de carpintero.

El aprendizaje, dentro de la estructura gremial, era el primer escalón en la jerarquía corporativa, el grado de acceso a un gremio determinado y se plasmaba mediante un contrato escrito entre el patrón o maestro y los padres o tutores del aprendiz, que solía ser un niño.

Junto a la propia regulación de los gremios, desde la Edad Media, la Monarquía legisló sobre la figura del aprendizaje, estableciendo que el maestro estaba obligado a enseñar al aprendiz el oficio en el tiempo convenido, pudiendo corregirle y castigarle, pero si se excedía en el castigo y le lesionara o matara sufriera la pena correspondiente.

En el caso de documento que se expone ahora, se recoge cómo el padre del menor aprendiz, Florencio de Luque, que es el administrador 'de la persona y bienes' del niño, que tenía 13 años y no tenía capacidad legal, firma con el carpintero Blas Duran, un contrato de aprendiz.

Las condiciones estaban establecidas por la legislación vigente en la época, pero debían ser formalizadas ante notario, en este caso ante el Fiel de Fechos, a través de una escritura. En este contrato ,eran las siguientes: aprendiz de carpintero durante cuatro años, el maestro le dará de comer, beber, casa y cama tratándole bien y enseñándole el oficio de carpintero.

Además, Si no le enseña correctamente al aprendiz, el padre puede cambiarlo de maestro, el padre ha de pagar al maestro 500 reales de vellón por la formación, el aprendiz no podía abandonar la casa del maestro, estando el padre obligado a devolverlo; en caso de enfermedad grave, es el padre quien debe curarlo y, si la enfermedad, es leve sería el maestro el encargado de tratarlo.

De la lectura del documento se puede comprobar cómo el trabajo infantil estaba regulado hace 246 años y pretendía establecer unas garantías tanto para el maestro como el aprendiz. Esta figura era el inicio de la formación profesional dentro del trabajo gremial y que podía acabar con el aprendiz siendo oficial y tener su propio taller.

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