Actualizado 26/05/2015 14:36

Un georadar detecta fracturas en el interior de bloques de piedra

El objetivo es ofrecer a las empresas del sector una herramienta para determinar la calidad de la piedra en la propia cantera

Ensayos de investigadores de la Universidad de Jaén en canteras de piedra
EUROPA PRESS/FUNDACIÓN DESCUBRE

JAÉN, 26 May. (EUROPA PRESS) -

Investigadores del Departamento de Geología de la Universidad de Jaén han aplicado "por primera vez" el radar de penetración terrestre (GPR) o georadar a la detección de fracturas en el interior de un bloque de piedra extraído de la cantera, sin necesidad de abrirlo previamente.

El efecto principal de estas roturas internas es que éste se rompa y no sirva para generar las placas o tablas que, posteriormente, se van a utilizar en la construcción de edificios. Con esta investigación, los expertos pretenden proporcionar a las empresas del sector una herramienta que les permita conocer la calidad interior del material antes de comprarlo, ha indicado la Fundación Descubre en una nota.

La estructura interna de un bloque de piedra se puede analizar actualmente mediante los ultrasonidos, una técnica que, junto al georadar, se denomina "no destructiva", es decir, que deja ver el interior de un edificio, de una estructura o de un bloque de piedra "sin tener que romperlo". Sin embargo, según señalan los investigadores, el proceso con ultrasonidos es "tedioso" ya que requiere una serie de comprobaciones y mediciones que "dificultan y alargan la tarea de análisis".

La ventaja del georadar es la facilidad de uso. El dispositivo, dotado de una antena, rastrea la superficie del bloque al tiempo que va enviando señales electromagnéticas --como las que utilizan las redes móviles-- que se propagan a través de la piedra. Cuando hay una fisura, un hueco o un cambio de material, la señal provoca un rebote que la antena recoge y que, con ayuda de un programa informático, se transforma en información.

Así se pueden conocer datos sobre el estado del material, la profundidad a la que se encuentra la rotura o las oquedades. "Con un simple análisis con el radar por la superficie se captan todas las señales necesarias para conocer el estado del bloque. Es un método muy rápido y sencillo de utilizar", explica a la Fundación Descubre uno de los investigadores responsables de este proyecto, Pedro Vera, de la Universidad de Jaén.

DEMANDA DEL SECTOR DEL MÁRMOL

Este estudio, cuyas conclusiones se recogen en el artículo 'Ground-penetrating radar method used for the characterisation of ornamental stone quarries, publicado en la revista Construction and Building Materials, surge a raíz de una demanda tecnológica.

Las empresas del sector del mármol asociadas al Centro Tecnológico Andaluz de la Piedra (CTAP) necesitaban una herramienta para conocer la calidad interior del bloque en origen, esto es, en la misma cantera, sin tener que partirlo. Y es que, como apunta el experto, "una fractura interna divide el bloque en dos dejando el material inservible ya que las tablas con las que se hacen las losas no se pueden extraer. Es un gasto económico que las empresas no se pueden permitir".

El problema se agudiza cuando el material se compra fuera de España ya que, la mayoría de las veces, el traslado tiene un coste monetario superior al del propio producto. "En la actualidad, las empresas que trabajan la piedra tienen un problema: la compra en el extranjero. A pesar de las canteras de Macael (Almería) o Novelda (Alicante), hay que recurrir a países como Brasil, Turquía, China o Australia, productores naturales de otras variedades como el granito verde, que no se dan aquí", precisa.

Aunque la compra se haga en el exterior, el proceso de transformación --corte, dimensiones, acabado-- se hace en España. Así, la piedra se corta en el telar --una sierra industrial--, que, con un hilo de diamante, va rasgando el bloque.

Previamente, éste tiene que transportarse hasta el telar, una operación que requiere el uso de un puente grúa, una maquinaria que permite desplazar cargas pesadas. En este punto, Vera asegura que "el mayor inconveniente" es que este proceso conlleva un coste económico que se pierde si el bloque está fracturado interiormente, puesto que, según insiste, "la mayoría de la veces, se compra sin saber lo que hay dentro".

PRUEBAS EN VIVO

Si bien la técnica de ultrasonidos ya se aplica al análisis interno de la piedra, el investigador subraya que la mayoría de las empresas se basa en la experiencia personal a la hora de elegir los bloques.

En este sentido, ha indicado que las compañías tienen expertos que clasifican el material en función de su aspecto exterior. "Es como seleccionar melones, y en ocasiones, hay fallos". Esto ocurre, por ejemplo, con la piedra caliza, una variedad que, "a simple vista, es perfecta" pero que, por su propia naturaleza, "tiende a formar cavidades en el interior", añade.

La eficacia del georadar ha sido probada tanto en un programa de simulación como en la realidad. Una vez que comprobaron su utilidad en un modelo informático, experimentaron con bloques de una cantera de Macael, donde seleccionaron unos cuantos, les pasaron el radar, procesaron las señales obtenidas y esperaron a que abrieran los bloques. Así pudieron verificar que lo que indicaba la herramienta era cierto.

Este proyecto de investigación, financiado por la Consejería de Innovación, Ciencia y Empleo de la Junta de Andalucía, se plantea como siguiente objetivo facilitar la movilidad del georadar hasta el lugar de origen de la piedra.

Para ello, los expertos trabajan en el diseño de dispositivo móvil que incorpore la tecnología GPR, una antena de alta frecuencia del tamaño de una caja de zapatos cuadrada, y un software que analice las señales y proporcione información "inmediata" sobre las probabilidades de rotura del bloque.

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