Actualizado 22/03/2021 11:32 CET

Del Fondo de Recuperación Europeo a los ERTE: los desafíos inmediatos para la recuperación española

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   España fue la economía de la zona euro que más cayó en 2020 a consecuencia de la pandemia del coronavirus, con un desplome del 11,1%, pero es también la que cuenta con las mejores perspectivas de recuperación para este año. Según la Comisión Europea, el producto interior bruto del país experimentará en 2021 un incremento del 5,6%. Para consolidar este escenario, el país tiene por delante meses y retos muy importantes. Una gestión inteligente del Fondo de Recuperación Europeo, también conocido como Next Generation UE, que supone para España la recepción de 140.000 millones de euros; una estrategia de salida para los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE); y un plan de consolidación fiscal son los desafíos prioritarios para encarar la recuperación, según el ‘Informe Económico y Financiero 2021’, realizado por Esade en colaboración con Banco Sabadell.

   La estructura económica española destaca por su dependencia del sector servicios, por su elevado número de pymes y por su importante tasa de contratos temporales. Todo ha colocado al país en una situación de vulnerabilidad mayor que la de sus socios europeos.

   Tras la irrupción de la COVID-19, se adoptaron medidas restrictivas que han tenido un impacto sectorial heterogéneo. El 75% de las compañías de restauración y ocio pasaron a tener una rentabilidad negativa en 2020. Asimismo, la crisis del coronavirus ha tenido un mayor impacto sobre la fuerza laboral femenina y se ha ensañado más sobre los negocios pequeños, revela el informe.

El 75% de las compañías de restauración y ocio pasaron a tener una rentabilidad negativa en 2020

   Fondo de Recuperación Europeo: la prioridad número uno

   “Asegurar que las ayudas europeas van acompañadas de reformas estructurales para un mejor aprovechamiento de los fondos y que se canalizan a los proyectos de mayor valor añadido para la economía será la tarea principal del Gobierno en 2021”, recoge el informe.

   Con 140.000 millones de euros, España es uno de los países europeos que más se beneficiará de los 750.000 millones del Fondo de Recuperación Europeo. Sin embargo, el país tiene por delante un “reto administrativo colosal” ante unas ayudas “cruciales para el futuro de su economía”.

   Su arquitectura descentralizada ha contribuido a que en los últimos presupuestos europeos España se situase al final de la cola entre los países con capacidad de absorción de fondos europeos. Durante 2014 y 2020 solo absorbió el 39% de ellos. Ahora debe ejecutar los 71.600 millones de euros que le corresponden en forma de transferencias entre 2021 y 2023.

   Para maximizar el potencial de esta financiación, el informe de Esade y Banco Sabadell pone el foco en tres arterias: que el dinero llegue a todas las empresas medianas y pequeñas; que se realice una verdadera transformación digital; y que se apueste por la eficiencia energética y el uso de energía no procedente del carbón. De ello dependerá “la evolución de la productividad de todo el tejido empresarial y su capacidad de competir en toda la economía global y de generar nuevos puestos de trabajo, más cualificados y bien remunerados”, recoge.

   Pero no solo España se juega mucho con Next Generation EU. Su puesta en marcha supone también un “paso importante en el proceso de integración fiscal” de la Unión Europea (UE). Para financiar este instrumento de cuantía sin precedentes, la Comisión Europea emitirá por primera vez deuda conjunta de forma masiva en los mercados, lo que puede sentar el precedente para crear en el futuro figuras impositivas propias en los ámbitos digital y medioambiental que permitan sufragar parte de esta deuda.

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   Preparar el futuro pos- ERTE

   Los ERTE han resultado “imprescindibles” para mitigar la destrucción de empleo que ha dejado la crisis de la COVID-19, pero el citado documento advierte de que este instrumento “no puede extenderse indefinidamente”. El informe estima que las medidas de contención adoptadas durante el último trimestre de 2020 y los primeros meses de este año para frenar la tercera ola han propiciado que el número de personas acogidas a esta herramienta sea muy superior al previsto y a lo contemplado en los Presupuestos Generales del Estado.

   Según sus cálculos, entre 600.000 y 800.000 profesionales, principalmente pertenecientes al sector hostelero y al comercial, continuarán en ERTE durante los próximos meses. Para revertir esta tendencia, los expertos que han elaborado el informe abogan por reasignar una parte de los trabajadores en esta situación hacia otros sectores con mayor actividad.

Entre 600.000 y 800.000 profesionales, principalmente del sector hostelero y comercial, continuarán en ERTE durante los próximos meses

   La pandemia del coronavirus ha sometido a buena parte de las empresas españolas a mucha presión financiera. Entre el segundo y el cuarto trimestre de 2020, el 68% de las empresas españolas presentaron déficits de liquidez. La rentabilidad media del activo de esta muestra de empresas cayó hasta situarse en el 2,2%, menos de la mitad del valor registrado en el mismo período de 2019, provocando un deterioro de su posición financiera y afectando, especialmente, a las pymes.

   Una vez sorteada la crisis sanitaria, España deberá priorizar las medidas para abordar sus abultados índices de deuda y de déficit público, así como su estrecho margen fiscal. De todo ello dependerá su fuerza para aumentar el gasto en salud y en pensiones que deberá asumir en los próximos años.

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