'Barzakh' - FUNDACIÓN VITAL
VITORIA, 25 Mar. (EUROPA PRESS) -
Arkabia, el nuevo espacio social y cultural de Vital Fundazioa de Vitoria-Gasteiz, ofrecerá el próximo martes, a las 19.30 horas, la representación de 'Barzakh', una propuesta de danza contemporánea que une multiculturalidad, artistas jóvenes y un formato 'work in progress', dentro de una novedosa creación escénica que conecta jóvenes de Euskadi y Marruecos desde la danza contemporánea
Durante la rueda de prensa de presentación, la organización ha explicado que es solo parte de un trabajo desarrollado con asociaciones juveniles, colectivos migrantes, escuelas de danza y centros educativos, para "generar procesos participativos donde el cuerpo y la creación sirvan como lenguajes de reconocimiento mutuo".
La iniciativa, presentada esta mañana por los directores de Proyecto Larrua, Aritz López y Jordi Vilaseca, junto a la directora de Vital Fundazioa, Arantxa Ibañez de Opacua, es una invitación a entrar en un trabajo en construcción, donde la creación, el intercambio y la experiencia compartida son el eje central.
El proyecto nace del encuentro entre la compañía vasca Proyecto Larrua y Dati Drouk, un programa impulsado en Rabat para la formación y profesionalización de jóvenes intérpretes marroquíes. De esta colaboración surge una pieza que pone en relación a seis jóvenes bailarines, tres de Euskadi y tres de Marruecos, en un proceso creativo desarrollado entre ambos territorios. Los intérpretes son Itzel Vela, Paula Jofre, Yaiza Vela, Baddou, Zakaria y Salmane.
'Barzakh' toma su nombre de una palabra árabe que alude a un 'lugar intermedio', un umbral entre dos mundos. Ese concepto articula toda la propuesta: un espacio simbólico y real donde confluyen lenguas, cuerpos, memorias y trayectorias vitales distintas. La obra plantea un encuentro entre jóvenes de contextos culturales diversos, lleno de referencias al mestizaje cultural, desde lo mozárabe hasta las realidades migrantes contemporáneas, para pensar el presente desde sus múltiples perspectivas.
CRITICA AL RACISMO
El proyecto parte de una mirada crítica sobre fenómenos como el racismo, los nacionalismos excluyentes o la crisis de pertenencia desde el lenguaje del cuerpo, para generar un espacio donde puedan ser vividos, cuestionados y transformados a través de la experiencia escénica.
Otro de los pilares de la iniciativa es su apuesta por artistas jóvenes. 'Barzakh' se construye "desde la convicción de que la juventud no es una etapa problemática, sino un puente capaz de articular pasarelas entre el pasado y el futuro de manera creativa, innovadora y transformadora, evitando la desesperanza hacia el futuro y la nostalgia hacia el pasado". En este sentido, los intérpretes no son meros ejecutores, sino que participan activamente en la construcción de las coreografías.
El proceso se ha desarrollado a lo largo de siete semanas de residencias compartidas, cuatro en Euskadi y tres en Marruecos, en las que los bailarines han trabajado desde sus propias biografías, imaginarios y memorias corporales.
La metodología es abierta y colectiva, ya que la dirección propone marcos y preguntas, pero son los propios cuerpos los que generan las respuestas. "El resultado ha sido una pieza que no busca una estética cerrada, sino una cartografía corporal en la que se cruzan experiencias personales, aprendizajes contemporáneos y deseos de futuro", han explicado.
DIÁLOGO CON EL PÚBLICO
La representación se presenta explícitamente como un trabajo en proceso. El público no asistirá a una obra terminada, sino a un momento concreto de su evolución. Tras la exhibición, se abrirá un espacio de diálogo con el público, reforzando la idea de que la creación no se completa sin la mirada del otro. Este intercambio forma parte del propio dispositivo artístico y amplía su alcance más allá de lo estrictamente escénico.
El formato elegido para la sala, sin gradas y con proximidad entre intérpretes y espectadores, busca precisamente romper la distancia convencional y generar una experiencia de escucha y presencia compartida.
'Barzakh' forma parte de un programa de mediación que se despliega en paralelo y que constituye una de sus líneas de trabajo fundamentales. A través de talleres, encuentros y dinámicas de grupo, se está trabajando con asociaciones juveniles, colectivos migrantes, escuelas de danza y centros educativos, activando procesos participativos donde el cuerpo se convierte en herramienta de comunicación y reconocimiento mutuo.
Estas acciones se estructuran en torno a tres ejes: laboratorios de movimiento y memoria, espacios de diálogo y reflexión, y muestras abiertas. El objetivo es ampliar el impacto social y pedagógico del proyecto, conectando la creación artística con el tejido local y generando vínculos duraderos.