BILBAO, 5 Jun. (EUROPA PRESS) -
El secretario general de Confebask, José Guillermo Zubia, advirtió hoy de que en 2020 se puede producir en Euskadi un déficit de mano de obra de entre 230.000 y 330.000 personas, una situación que puede limitar la tasa media de crecimiento entre 2008 y el citado ejercicio al 2,1 por ciento, cifra únicamente registrada en años de "crisis intensa" como los de 2002 y 2003.
Este análisis fue realizado por Zubia en el transcurso de una rueda de prensa celebrada en Bilbao en la que presentaron un informe en el se estudia la necesidad de trabajadores de las empresas vascas, la evolución demográfica de Euskadi y su incidencia sobre la disponibilidad de trabajadores y sobre las expectativas de crecimiento y desarrollo del País Vasco.
En su comparecencia, Zubia alertó del "grave" problema demográfico y de adecuación profesional que existe en Euskadi y que puede tener "preocupantes" repercusiones económicas y sociales en el corto y medio plazo, si no se palia esta situación.
Zubia advirtió de que esta situación compromete el futuro de Euskadi y de su modelo de desarrollo socioeconómico y por ello apeló a todos los agentes, principalmente administraciones, empresas y centros educativos a tomar "conciencia" de este problema, asumir el liderazgo y abordar "con urgencia" y, de una manera coordinada, este problema.
El responsable de la patronal vasca recordó que en el año 2000 Confebask realizó un estudio que concluía que se necesitaban 18.000 trabajadores. Zubia indicó que ocho años después el problema es parecido pero las perspectivas "más preocupantes".
En concreto, indicó que el déficit de mano de obra "inmediato"· es de 16.000 trabjadores, principalmente en los sectores de la industria (6.000 personas), los servicios de mercado a empresas y consumidores (6.500) y los servicios sanitarios y cuidados personales (2.500). No obstante, reconoció que la actual coyuntura de desaceleración económica puede "amortiguar" esa necesidad".
No obstante, explicó que esta situación se debe a dos factores como son el escenario demográfico y el "desajuste" entre la cualificación que requieren las empresas y la que proporciona el sistema educativo.
En relación a la primera cuestión, señaló que está relacionado con la "brutal" caída de la tasa de natalidad, que provoca que los que acceden al mercado laboral sean menos que los que lo abandonan, principalmente, en el sector industrial. A su juicio, esta situación se agravará en los próximos años. En concreto, en 2008 por cada 100 personas que abandonan el mercado laboral, sólo 68 acceden al mismo.
Respecto al factor educativo, apuntó el descenso del alumnado que desde el año 2000 ha sido del 20,7 por ciento en la universidad y del 15% en FP. A ello se añade, el "desfase" existente entre los estudios que los alumnos cursan y los que demanda la sociedad, como se evidencia en el hecho de que la FP "no termina de ser la primera opción educativa".
Asimismo, señaló que los estudios que eligen los alumnos no se corresponde con aquellas ramas y carreras más demandas por las empresas. En concreto, en el curso 2006/2007 estudiaba carreras técnicas apenas el 32,5 por ciento del alumnado, mientras que en el caso de las mujeres eran sólo el 17 por ciento.
Todo ello lleva a una carencia de trabajadores cualificados, a la carestía de la mano de obra, a una "merma" de la calidad de los recursos humanos y a una pérdida de competitividad. Además compromete el crecimiento empresarial e incluso a futuro la propia supervivencia de las empresas y el futuro de iniciativas empresariales. "Todo lo cual afectaría al modelo económico y social en el que se basa nuestro actual nivel de vida", añadió.
ESTIMACIONES A LARGO PLAZO
A pesar de este escenario negativo, Zubia indicó que la situación puede ser "más grave" a futuro y por ello Confebask ha hecho unas estimaciones de las necesidades de empleo hasta el año 2020.
El escenario demográfico previsto por Confebask entre 2007 y 2020, teniendo en cuenta la pirámide demográfica y las tendencias de los movimientos migratorios, contempla una "ligera, pero continuada" pérdida de población en edad de trabajar a partir de 2009, de manera que en 2020, ésta se reduciría en 44.000 personas respecto a la de 2007.
Zubia afirmó que, considerando crecimientos del empleo o de la productividad similares a los del período 1985-2007 o a los del período 2000-2007, la ocupación en el año 2015 sería entre 158.000 y 215.000 superior a la de 2007, con un promedio de 179.000 ocupados más que en 2007. En 2020 se situaría ya entre 270.000 y 373.000 ocupados, con un promedio de 306.000 más que en 2007.
En ese escenario, en 2015 el déficit de trabajadores se situaría en Euskadi entre 123.000 y 180.000 personas, con un promedio de 144.000, mientras que en 2020 se situaría ya entre 227.000 y 330.000 personas, con un promedio de 264.000.
Confebask explicó que, de mantener un comportamiento como el del período 1985-2007, la economía vasca tendría en 2015 un déficit de 127.000 trabajadores que alcanzaría en 2020 las 234.000 personas.
Esta situación, con un nivel de productividad como el de 1985-2007, haría, según explicó Zubia, que Euskadi sólo pudiera aspirar a crecer como máximo un 2,1 por ciento entre 2008 y 2020. "No nos daría para crecer más que eso", añadió.
El responsable de Confebask aseguró que esos porcentajes de crecimiento, únicamente se ha registrado en años de "crisis intensa" como los de 1992 y 1993 y sería un 40 por ciento inferior al crecimiento registrado en el periodo entre 1995 y 2007. Esta situación "comprometería la sostenibilidad del modelo económico y social vasco" y haría que la pérdida de peso económico de Euskadi fuera "importante"
Confebask apuntó algunas de las posibles soluciones para paliar esta situación, entre ellas un incremento "espectacular y sostenido" de la productividad, que Zubia ve "difícil" que se pueda producir.
Asimismo, abogó por abrir una reflexión sobre la conveniencia de prolongar la vida laboral. Zubia reconoció que se trata de un tema polémico y "complejo", por lo que cree que no podría tratarse de una medida generalizada.
Otras propuestas son potenciar el incremento de la tasa de actividad donde sea posible, mejorar la orientación educativa y profesional de los jóvenes para favorecer una distribución eficiente de alumnos, favorecer la oferta de una orientación integral, poner en marcha medidas que permitan la integración y la formación sociolaboral de la inmigración de acuerdo a las necesidades del mercado de trabajo y diseñar políticas demográficas que ayuden a solventar a futuro el problema hoy existente.