BILBAO 23 Oct. (EUROPA PRESS) -
El Museo de Bellas Artes de Bilbao expone al público hasta el 2 de junio de 2019 la obra 'Hanging Figures' (1997), representativa en la trayectoria de Juan Muñoz (Madrid, 1953-Ibiza, 2001), considerado como uno de los renovadores de la escultura internacional de las tres últimas décadas del siglo XX.
La obra está compuesta por dos figuras humanas (160 x 70 x 50 cm, cada una), realizadas en resina y con rasgos y vestimentas indiferenciados. Permanecen en una postura artificiosa y prácticamente idéntica, suspendidas a 4,5 metros del techo por sogas que salen de su boca. A pesar de su proximidad, la ausencia de comunicación entre ellas transmite "soledad y extrañeza al espectador", han afirmado desde la pinacoteca.
El acabado monocromo en color gris acentúa esas sensaciones e incide en el carácter anónimo de los personajes. La pieza responde al interés fundamental de Juan Muñoz por la representación inconcreta y trascendente de la figura humana, que, en este caso, se materializa en una figuración doble en donde el tamaño, ligeramente inferior al real, contribuye a distanciar el objeto artístico de quien lo contempla.
Hanging Figures se inscribe dentro de un amplio conjunto de obras colgantes que el artista comenzó a producir en 1997, año en el que fue realizada. Como en otras piezas de la serie, Muñoz transforma por completo la forma habitual de contemplar la escultura al modificar radicalmente el punto de vista del espectador. Al mismo tiempo, incide en la tridimensionalidad de la obra, que actúa intensamente con el espacio en el que está expuesta.
Esta preocupación por la relación de la escultura con el lugar en el que se exhibe es otra de las constantes del trabajo del artista. Partiendo de esa idea, la obra ha sido montada en el recientemente renovado hall del edificio antiguo del museo.
La elección de este lugar no ha sido casual: su posición central en el desarrollo del edificio, la singularidad del repertorio arquitectónico neoclásico y la iluminación natural, cenital y lateral, que baña este espacio crean una atmósfera escénica que provoca un efecto de sorpresa y desconcierto.
Además, la pieza incorpora un motor que hace que las dos figuras inertes roten lentamente sobre su propio eje, contribuyendo así a romper el estatismo intrínseco de la escultura y haciendo que su visión no sea estable. "En definitiva, Hanging Figures muestra de forma fehaciente las principales preocupaciones e intereses artísticos de Juan Muñoz", han destacado.
En todo el proceso de montaje, la colaboración de la escultora Cristina Iglesias (San Sebastián, 1956) y su profundo entendimiento de la obra de Juan Muñoz han sido "esenciales". Esta instalación se enmarca en el programa 'La Obra Invitada', patrocinado por la Fundación Banco Santander.