Museo de Bellas Artes programa este otoño una muestra de la navarra Isabel Baquedano y pequeños óleos de Sorolla

Publicado 07/09/2019 17:58:59CET
Óleo de Joaquín Sorolla dentro de la muestra prevista para este otoño en el Museo de Bellas Artes de Bilbao.
Óleo de Joaquín Sorolla dentro de la muestra prevista para este otoño en el Museo de Bellas Artes de Bilbao.MUSEO DE BELLAS ARTES

También incluirá una retrospectiva del pintor donostiarra Vicente Ameztoy y una instalación audiovisual de Víctor Erice

BILBAO, 7 Sep. (EUROPA PRESS) -

El Museo de Bellas Artes de Bilbao ha programado para este año una muestra de la pintora navarra Isabel Baquedano y una exposición con pequeños oleos de Joaquín Sorolla. La programación se completa con una retrospectiva del pintor donostiarra Vicente Ameztoy y una instalación audiovisual de Victor Erice.

Estas muestras se recogen en la programación de exposiciones de la pinacoteca vasca para este otoño. La primera de ellas será "Isabel Baquedano. De la belleza y lo sagrado" que se podrá visitar del 30 de octubre al 26 de enero.

La exposición recogerá cerca de 250 pinturas y dibujos que, agrupados por series, ofrecen al espectador un amplio recorrido por la trayectoria profesional y vital de esta pintora navarra, así como un acercamiento a las cuestiones que le interesó explorar o recrear a través de su pintura.

Es la primera revisión de conjunto de la obra de la pintora navarra Isabel Baquedano, una de las figuras más singulares de la pintura española de la segunda mitad del siglo XX.

Formada en la Escuela de Artes y Oficios de Zaragoza y en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, Baquedano se dio a conocer a comienzos de la década de 1960, una época en la que trabajó con una orientación figurativa realista y realizó una obra que, sin perder de vista el arte pop entonces en boga, poseía un fuerte trasfondo social. Después, su obra se deslizaría hacia lo simbólico, y los paisajes urbanos y la realidad cotidiana darían paso a temas y asuntos procedentes del mundo clásico o de la propia historia del arte.

Según ha destacado el Museo, es autora de una obra de apariencia humilde, muy depurada en sus recursos estilísticos y expresivos, y realizada, sobre todo desde comienzos de la década de 1990, con una gran economía técnica. Como pintora, es "dueña de un personal universo" temático que incluye escenas cotidianas, bodegones, asuntos tomados de la tradición clásica, temas procedentes del Antiguo y del Nuevo Testamento o imágenes del mundo del circo.

Posteriormente, desde el 13 de noviembre, está programada "Piedra y Cielo. Victor Erice", una instalación audiovisual del cineasta que toma como motivo el monumento dedicado al músico Aita Donostia situado en la cima del monte Agiña (Lesaka, Navarra), obra del escultor Jorge Oteiza y del arquitecto Luis Vallet de Montano.

La instalación consta de dos proyecciones de grandes dimensiones, -Espacio Día y Espacio Noche- de unos nueve minutos de duración cada una, que podrán verse dentro del Programa de videoarte y creación digital, desarrollado conjuntamente con la Fundación BBVA.

Por otra parte, del 20 de noviembre de 2019 al 23 de febrero de 2020 el museo acogerá la muestra "Cazando impresiones. Sorolla en pequeño formato" en colaboración con el Museo Sorolla de Madrid.

La exposición se compone de 186 óleos sobre tabla o cartón de pequeño formato y una vitrina con utensilios de pintura (paleta, cajitas, pocillos para aguarrás).

A lo largo de su vida, Joaquín Sorolla (Valencia, 1863-Cercedilla, Madrid, 1923) llegó a pintar cerca de 2.000 óleos sobre cartones o tabillas de muy pequeño tamaño, que le pintor denominaba "apuntes", "manchas" o "notas de color". Este formato fue cada vez más utilizado a lo largo del siglo XIX por los grandes artistas, ya que permitía recoger con rapidez ideas o impresiones de cosas vistas en obras independientes que iban más allá de un simple boceto.

Sorolla las utilizó a veces para ensayar composiciones, pero a menudo como "mero ejercicio". Según ha explicado el Museo, las conservaba en su estudio, sujetas con alfileres cubriendo con ellas paredes enteras, pero pronto empezó a enmarcarlas, y en todas sus exposiciones estos cuadritos tuvieron una "presencia abundante y destacada". "Pequeños en tamaño, pero grandes en audacia, contienen ráfagas del Sorolla más brillante", ha destacado.

La programación de otoño se completa con "Vicente Ameztoy. Retrospectiva", que se podrá visitar del 12 de febrero al 17 de mayo, y que presenta por primera vez al público una lectura de conjunto del trabajo de Vicente Ameztoy que abarcará toda su trayectoria artística.

Frente al lenguaje abstracto propio de los artistas vascos de la generación anterior, Vicente Ameztoy (San Sebastián, 1946-2001) apostó por una figuración que transformó el arte vasco en la década de los años setenta y que, en su caso, fue acompañada de un interés por la subjetividad, el misterio y la ironía.

La primera y, hasta ahora, única exposición retrospectiva de su trabajo tuvo lugar en 1990 en San Sebastián y fue concebida por el propio artista como una recopilación de sus obras más significativas de las décadas de 1970 y 1980. Posteriormente se han realizado muestras de pequeño formato centradas en aspectos parciales de su obra, como las celebradas en el Koldo Mitxelena Kulturunea de San Sebastián (2000) o en el Artium de Vitoria(2003).

Esta exposición se presentará primero en el Círculo de Bellas Artes de Madrid el próximo mes de octubre y, tras su clausura, viajará al Museo de Bilbao.

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