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BILBAO, 8 May. (EUROPA PRESS) -
El PNV reclama, con motivo de la celebración este sábado del Día de Europa, "el reconocimiento de la soberanía propia del pueblo vasco" en una Europa Federal y que se incorpore a la normativa de la UE una Directiva de Claridad como la de Canadá y Quebec. Además, pide un marco europeo que permita canalizar "de forma pacífica y legal las aspiraciones de las realidades nacionales que desean decidir su futuro mediante el ejercicio del voto".
El Euzkadi Buru Batzar (BBB), ejecutiva nacional del PNV, ha hecho pública una declaración con la que se suma a la celebración del Día de Europa con "una doble emoción". "Conmemoramos el nacimiento del sueño de Schuman, pero lo hacemos bajo la luz de nuestra propia memoria. Se cumplen noventa años de la constitución del primer Gobierno Vasco. En aquel octubre de 1936, bajo el roble de Gernika, el Lehendakari José Antonio Agirre, no solo asumió el liderazgo de una nación en guerra, asumió el compromiso de que Euskadi sería, para siempre, un baluarte de los valores democráticos que hoy definen a la UE", afirma.
El EBB destaca que "aquel Gobierno de concentración fue pionero". "Mientras el totalitarismo avanzaba por el continente, el nacionalismo vasco alzaba una voz de humanismo y justicia social. Incluso en las horas amargas del exilio, nuestros hombres y mujeres no se refugiaron en la nostalgia, sino que trabajaron en los cimientos de la futura Europa unida", indica.
Según recuerda, "desde París, Londres y Nueva York, el Gobierno Vasco mantuvo que la libertad de Euskadi era inseparable de la libertad de Europa". "Hoy, somos los herederos de esa visión: una trayectoria ininterrumpida de europeísmo activo que nos sitúa, por derecho propio, en la vanguardia del proyecto común. Pero esa visión no fue una casualidad, sino el fruto de la cultura política del PNV", apunta.
En este sentido, indica que esa historia les permitió, "hace ahora 80 años, ser protagonistas en la fundación de los Nuevos Equipos Internacionales". "El centro neurálgico de aquella actividad fue el edificio de la Avenue Marceau en París, una propiedad del PNV que pusimos al servicio de la causa democrática y que se convirtió en un faro de la construcción europea. Allí, en nuestra propia casa en el exilio, ayudamos a diseñar una Europa de los pueblos junto a los padres fundadores, demostrando que no somos recién llegados, sino arquitectos del proyecto común", remarca.
Ochenta años después, destaca que el mundo les sitúa "en una encrucijada similar". "Nos enfrentamos a la fragmentación global. Frente al auge de populismos y estructuras rígidas del siglo XIX, Euskadi propone una innovación política que responda a los retos de la era global", manifiesta.
"LA EUROPA DE LOS PUEBLOS"
A su juicio, la UE de 2026 debe ser la "Europa de los Pueblos". Por ello, reclama "el reconocimiento de la soberanía propia del pueblo vasco en el marco de la soberanía compartida de una arquitectura federal europea".
Asimismo, en el contexto de una ampliación de la Unión Europea y reforma de los Tratados, propone "incorporar a la normativa de la Unión una Directiva de Claridad europea equivalente a la de Canadá y Quebec que permita abrir la posibilidad de la ampliación interna, desde dentro, por parte de las naciones europeas sin estado, que además de voluntad política, acrediten cumplir todos los requisitos exigidos para la adhesión recogidos en los Criterios de Copenhague".
RETOS DEL MAÑANA
En este Día de Europa, el PNV también "mira a los retos del mañana". "La UE se encuentra inmersa en la batalla por su autonomía estratégica y su competitividad global. Euskadi, con su sólido tejido industrial y su apuesta por la innovación, quiere ser un actor clave en esta nueva etapa, pero advertimos: la transformación tecnológica y la transición verde solo serán exitosas si son justas", apostilla.
En esta línea, defiende el modelo vasco, "que hunde sus raíces en la justicia social del Gobierno de 1936 y defiende que la competitividad no puede ser a costa de la cohesión". "Queremos una Europa que proteja su industria, que garantice su energía y que lidere la inteligencia artificial, pero que lo haga protegiendo a las personas. Para ello, necesitamos herramientas de Estado en Europa. Necesitamos que nuestra voz se escuche en el Consejo y que nuestra realidad económica y social sea tenida en cuenta sin filtros que distorsionen nuestra capacidad de acción", asegura.
El EBB cree que la Europa del futuro "debe ser valiente". "Si la Unión quiere ser un referente global de derechos humanos, debe empezar por democratizar sus propias fronteras internas. En este 90º aniversario de nuestro Gobierno, volvemos a poner sobre la mesa la necesidad de un marco europeo de seguridad jurídica y democrática, un instrumento institucional que permita canalizar de forma pacífica y legal las aspiraciones de las realidades nacionales que desean decidir su futuro mediante el ejercicio del voto". "La democracia no puede ser un obstáculo para la unidad; debe ser su fundamento", asevera.
Al recordar al Lehendakari Agirre y su primer gabinete de 1936, señala que, no solo "honran el pasado", sino que "iluminan el futuro". "Euskadi no es una espectadora de la construcción europea, es una de sus arquitectas morales. En este 9 de mayo de 2026, renovamos nuestro contrato con la Unión. Lo hacemos con la confianza de quien sabe que su lengua, el euskera, y su cultura tienen un lugar en el concierto universal. Euzkadi, nación en Europa, ayer, hoy y mañana", proclama.