El programa de trasplante hepático de Osakidetza suma 2.000 intervenciones tres décadas después del primero en Cruces

Las tasas de supervivencia alcanzan el 96% al año y el 87% a los cinco años tras el trasplante

Cirugía hepática en el hospital de Cruces
Cirugía hepática en el hospital de Cruces - OSAKIDETZA
Europa Press País Vasco
Publicado: jueves, 26 febrero 2026 17:18

BILBAO, 26 Feb. (EUROPA PRESS) -

El programa de trasplante hepático de Osakidetza ha realizado casi 2.000 intervenciones desde que el hospital de Cruces efectuara el 1 de febrero de 1996 el primer trasplante de hígado en Euskadi. En estas tres décadas, se ha modificado "significativamente" tanto el perfil de donante como el de las personas trasplantadas y actualmente las tasas de supervivencia alcanzan el 96% al año y el 87% a los cinco años tras el trasplante.

Coincidiendo con el Día Mundial del Trasplante este viernes, 27 de febrero, Osakidetza ha recordado este jueves este primer trasplante de hígado en Euskadi, "un hito decisivo para la historia de la sanidad vasca" que marcó "el inicio de un programa que hoy suma casi 2.000 intervenciones" y consolida al hospital de Cruces como centro de referencia para el trasplante hepático y el manejo de las enfermedades hepáticas avanzadas.

En este acto, en el propio hospital de Cruces en Barakaldo, ha participado jefe clínico de la Unidad de Cirugía Hepatobiliar y Trasplante Hepático, Mikel Gastaca Mateo, el médico de la Unidad de Hepatología Javier Bustamante Schneider y el coordinador de Trasplante HUC, Kepa Esnaola Gangoiti, en representación de todo el equipo de la Unidad de Trasplantes del centro, así como dos pacientes trasplantadas, Ainara Torremocha y Zuberoa Bilbao.

Según han explicado, treinta años después del primer trasplante, el Hospital Universitario Cruces "se ha consolidado como uno de los centros con mayor actividad y mejores resultados", ya que se sitúa entre los tres centros del Estado que más trasplantes hepáticos realiza al año, más de 70. El máximo se dio en 2016, con 87 intervenciones.

Asimismo, han destacado que "la elevada contribución" de Euskadi a la donación de órganos y en la realización de trasplantes sitúan a Osakidetza como "un referente" con "un lugar destacado en el panorama internacional".

A lo largo de estas tres décadas, el programa de trasplante hepático de Osakidetza ha experimentado "una evolución constante marcada por hitos asistenciales, innovaciones tecnológicas y la incorporación de nuevos criterios clínicos que han ampliado las posibilidades terapéuticas y mejorado los resultados".

Entre esos hitos, en septiembre de 2003 se realizó el primer trasplante hepático en una persona con VIH y en 2015 se inició el programa de donación en asistolia (parada carciocirculatoria), una modalidad que actualmente representa más del 40% de los donantes del centro. También en 2015 se incorporaron los antivirales de acción directa frente al Virus de la Hepatitis C en el pre y postrasplante, "transformando los resultados en pacientes con esta enfermedad".

Otra de las mejoras destacables se produjo en 2019 con la introducción del AFP score como herramienta de selección de pacientes con hepatocarcinoma, que ayuda a decidir quién puede beneficiarse del trasplante hepático con mejores resultados, mientras que en 2022 se inició el uso de máquinas de preservación 'ex situ', con 48 procedimientos realizados desde entonces. Ese mismo año se amplió el límite de edad para ser candidato a trasplante hepático hasta los 73 años.

En 2023, se comenzó a utilizar injertos parciales derechos, una técnica que optimiza el aprovechamiento de cada donación, y el pasado año se produjo el primer trasplante hepático en paciente con metástasis irresecables de carcinoma colorrectal.

Según han destacado desde Osakidetza, "el trasplante hepático ha vivido una transformación profunda desde aquel primer procedimiento. Lo que en los años 90 se consideraba una técnica compleja, reservada para pacientes muy concretos, es hoy un tratamiento habitual y con altas tasas de éxito".

Así, la evolución del programa en las últimas décadas ha modificado "significativamente" el perfil del receptor y actualmente se trasplantan pacientes de mayor edad, con más comorbilidad y con indicaciones más diversas, gracias a la evolución de la donación, los avances en la imagen médica, los nuevos dispositivos quirúrgicos, los progresos en anestesia, la eficacia de los inmunosupresores y la mejora del cuidado postoperatorio.

Las principales indicaciones de trasplante hepático en Euskadi se concentran en pacientes con cirrosis alcohólica, que representa el 40% de los casos, seguida de las secuelas del virus de la hepatitis C (15%) y los retrasplantes (alrededor del 5%). La descompensación hepática es el motivo más frecuente, con un 58%, mientras que el hepatocarcinoma constituye el 28% de los trasplantes realizados.

Actualmente, los resultados de supervivencia en el Hospital Universitario Cruces se sitúan en el 96% al año, el 91% a los tres años y el 87% a los cinco años tras el trasplante.

Por lo que respecta a las personas donantes, el perfil también ha evolucionado y, mientras que hace tres décadas la mayoría de órganos procedían de personas jóvenes fallecidas en accidentes de tráfico o laborales, "hoy estos casos son excepcionales".

Cada trasplante hepático requiere la intervención coordinada de más de un centenar de profesionales y constituye un procedimiento "profundamente multidisciplinar" que tiene "impacto transversal en todo el hospital y en el conjunto de Osakidetza", han destacado durante la presentación del balance.

PRÓXIMAS LÍNEAS

De cara a los próximos años, el programa de trasplante hepático de Osakidetza se plantea continuar avanzando en varias líneas estratégicas. Entre ellas, destaca la optimización en la selección de pacientes y en las estrategias de inmunosupresión, con el objetivo de seguir "reduciendo complicaciones" y mejorar la supervivencia a medio y largo plazo.

Asimismo, se trabaja para "normalizar el acceso al trasplante en nuevas indicaciones", como el fallo hepático agudo sobre crónico o la hepatitis alcohólica, y para incorporar "de manera ágil" las innovaciones técnicas y médicas que permitan mejorar la calidad y seguridad del procedimiento.

Otro eje será reforzar el papel de los pacientes en todo el proceso del trasplante, impulsando la medición de resultados y experiencia y fortaleciendo el acompañamiento psicosocial antes y después de la intervención.

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