Publicado 01/03/2021 14:28CET

Una tesis doctoral de la UPV/EHU traza la importancia de la trikitixa como elemento de cohesión de la cultura vasca

Archivo - Kepa Junkera
Archivo - Kepa Junkera - AYUNTAMIENTO DE BILBAO - Archivo

La investigación pide abandonar prejuicios y valorar el instrumento por su capacidad de adaptación y evolución histórica

BILBAO, 1 Mar. (EUROPA PRESS) -

Una tesis doctoral del Departamento de Filosofía de los Valores y Antropología Social de la UPV/EHU ha trazado la importancia de la trikitixa en la "hibridación" de la cultura vasca. La investigación ha permitido concluir que la capacidad de adaptación histórica del instrumento ha contribuido a mejorar "la interacción sociocultural" de cara a la supervivencia de la propia cultura vasca.

El trabajo, realizado por la investigadora Gurutze Lasa Zuzuarregui, ha analizado, desde el punto de vista geográfico, la evolución histórica del acordeón diatónico en Gipuzkoa, Bizkaia, Navarra, Álava y País vascofrancés a través del trabajo de un campo realizado de forma precisa, así como el papel, el lugar y la problemática de las mujeres en esta evolución.

En cuanto al marco cronológico de la tesis, que se ha realizado en colaboración con la Cátedra Mikel Laboa de la UPV/EHU, a pesar de que la primera noticia sobre la introducción del acordeón diatónico (soinu txikia) en Euskal Herria es de 1889, la investigadora ha dedicado especial atención al periodo desde el XI Campeonato General (celebrado el año 1986) hasta la actualidad, para analizar la evolución de la trikitixa.

También ha analizado las características de algunos trikitilaris actuales y su reflejo en la producción realizada. Y es que, "junto con los Campeonatos Generales de Trikitixa, músicos como Tapia y Leturia, Kepa Junkera, Esne Beltza, Gose, Huntza y Koban son la clave para observar la hibridación que analizamos", añade Gurutze Lasa Zuzuarregui.

A la vista de lo observado, la investigadora ha concluido que "la capacidad de adaptación es fundamental para la supervivencia de las culturas" porque "recogemos, transformamos y transmitimos la cultura, y las nuevas generaciones reciben elementos de los anteriores, pero también desmontan otros en función de sus intereses". Al mismo tiempo, "las relaciones con otras culturas hacen que adquieran nuevos elementos", ha indicado.

Tal y como ha subrayado la autora de la tesis, "con este trabajo me gustaría hacer ver que la trikitixa es otra expresión musical que debería ser valorada en nuestra sociedad, en la educación y en todos los ámbitos, pero dejando a un lado los prejuicios y poniendo en valor a los trikitilaris desde el ámbito musical".

En ese sentido, su enfoque ha demostrado asimismo que "las interacciones entre los elementos recogidos y las tendencias contemporáneas dan lugar a la naturalización de elementos ajenos a los anteriores y a la creación de nuevas tradiciones diversas" porque, en su opinión todo "se recoge, se transforma y se transmite y su adaptación es imprescindible para la supervivencia de cualquier cultura".

Igualmente, las combinaciones de elementos locales y extranjeros "favorecen la creación artística", como se ve reflejado en los trabajos de Tapia y Leturia, Kepa Junkera, Esne Beltza, Gose y Koban, ha enumerado.

PRESENCIA FEMENINA

Desde el punto de vista del género se han producido cambios notables, "dejando a un lado la invisibilidad, se ha producido una progresiva diversificación del perfil hegemónico del origen rural y masculino inicial, y hoy en día son muchas las mujeres que se ponen en escena con la trikitixa".

La autora ha recordado que el acordeón diatónico (soinu txikia) "llegó a Euskal Herria en el siglo XIX y, hasta entonces en las romerías de las ermitas se utilizaba la alboka y el pandero, pero, cuando llegó la trikitixa se introdujo en principio para ayudar al pandero".

Sin embargo, prosigue Lasa Zuzuarregui, "pronto asumió el protagonismo, sobre todo entre la población rural vasca de Gipuzkoa y Bizkaia, siendo realmente significativo el grado de transmisión alcanzado". Además de "representar muy bien la tensión entre la tradición y la modernidad", es una expresión musical que ofrece "claros ejemplos entre el pasado y el futuro o el local-global, y por eso empecé a estudiar la hibridación de la trikitixa", ha precisado la investigadora.

Con relación al término hibridación elegido, Gurutze Lasa Zuzuarregui, ha aclarado que "es el término que las ciencias sociales tomaron de la biología a finales del siglo pasado y puede resultar a menudo un concepto complejo y confuso".

Por ese motivo, en su investigación se he basado en la definición del antropólogo argentino Nestor García Canclini, quien entiende por hibridación "los procesos socioculturales en los que las estructuras o prácticas discretas que aparecen separadas se combinan para crear nuevas estructuras, objetos y prácticas".

En definitiva, "la combinación de estructuras y actitudes separadas da lugar a estructuras, actitudes y personas híbridas, que es la hibridación", ha explicado. Como "estamos en la era de Internet, en tiempos en los que somos conscientes rápidamente y fácilmente de las novedades de otros países, esto nos permite mezclar y multiplicar fácilmente estas innovaciones", ha añadido.

La investigación se ha llevado a cabo en el marco de la tesis doctoral de Gurutze Lasa Zuzuarregui (Aduna, 1978) titulada "Euskal kulturaren hibridazio prozesuak: trikitixaren kasuaren azterketa". Ha sido dirigida por la profesora Mari Jose Olaziregi Alustiza, del departamento de Lingüística y Estudios Vascos de la UPV/EHU y el profesor Pío Pérez Aldasoro del departamento de Filosofía de los Valores y Antropología Social.