Transferencias de 3.000 euros a un desconocido levantaron sospechas de la familia del varón de 73 años muerto en Bilbao

Amigos del fallecido confirman que usaba apps de citas para "quedar con hombres", pero desconocen si los encuentros eran en su propio domicilio

Segunda jornada del juicio al acusado de la muerte de un varón de 73 años en Bilbao en octubre de 2021.
Segunda jornada del juicio al acusado de la muerte de un varón de 73 años en Bilbao en octubre de 2021. - EUROPA PRESS
Europa Press País Vasco
Publicado: jueves, 14 mayo 2026 14:36

BILBAO, 14 May. (EUROPA PRESS) -

Las transferencias de 3.000 euros de la cuenta bancaria de un varón de 73 años hallado muerto en su domicilio de Bilbao el 5 de octubre de 2021 a una persona "desconocida" levantaron las sospechas de los familiares de la víctima, que empezaron dudar de que fuera un fallecimiento por causas naturales, porque, además, el dinero se traspasó "el día y a la hora que murió", según ha declarado una sobrina del fallecido en el juicio contra el varón acusado de esta muerte y de las de otros cuatro hombres en la capital vizcaína.

La sección segunda de la Audiencia Provincial de Bizkaia ha acogido este jueves la segunda sesión del juicio con tribunal del jurado en el que el acusado se enfrenta a peticiones de prisión de hasta 30 años por el asesinato de un varón, de 73 años, el 5 de octubre de 2021 en una vivienda de la capital vizcaína, y por un delito de estafa que ascendería a 3.000 euros. Se trata del segundo juicio con jurado por una de las cinco muertes que se le imputan, además de dos intentos de asesinato de otros dos varones, con los que quedaba a través de una aplicación de citas para homosexuales para robarles.

En la primera sesión celebrada ayer, el acusado negó haber matado al varón de 73 años y dijo que solo era el "tarjetero" de una banda integrada por otros tres individuos, a los que la Ertzaintza no ha podido identificar.

En la sesión de este jueves, han prestado declaración la hermana, la sobrina del fallecido y su hijo, así como tres amigos de la víctima, la expareja del acusado y agentes de la Ertzaintza que acompañaron al forense y comitiva judicial en el levantamiento del cadáver.

La sobrina del fallecido ha declarado que su tío se comunicaba por teléfono o vía wasthsapp con su madre dos veces al día, por la mañana y por la noche. El día de los hechos, al no poder contactar con él acudió, junto a su madre y su hijo, al domicilio de la víctima a las doce de la noche y, al abrir la puerta de la vivienda con las llaves que tenía su madre, comprobaron que no estaba cerrada con el cerrojo de seguridad y que había luces encendidas, lo que les extraño y volvieron a cerrar la puerta sin acceder al interior.

Tras dejar pasar unos minutos y ante "la intuición de que algo iba mal", ha relatado que, finalmente, entró su hijo en la vivienda y cuando salió poco después les dijo "está y no está vivo".

Según ha explicado la sobrina del fallecido, su tío estaba "sentado en el sofá, con la cabeza inclinada hacia un lado y descalzo", con los zapatos debajo de la mesa.

Tras acceder a los datos bancarios del fallecido, ha explicado que les llamó la atención sendas transferencias de 2.000 y 1.000 euros, "el día y a la hora que murió", a "un señor desconocido, que no sabíamos quién era y que no aparecía en los extractos de un año para atrás, ni tampoco pagos de ese tipo".

"Fue cuando empezamos a ver cosas raras y a sospechar que no se había muerto de causas naturales, además de que no tenía ninguna enfermedad crónica y días antes de morir se había hecho un chequeo médico y todo iba bien", ha dicho. Por ello, en abril de 2022 contactaron con un abogado que "veía indicios" para abrir una investigación y presentaron denuncia por la muerte y por estafa, que se archivó, pero, "pasados seis meses de la muerte", la Ertzaintza contacto con la familia porque "se habían producido otras muertes de la misma índole".

"Si se hubiera tenido en cuenta la denuncia, igual se hubieran librado otras víctimas", ha dicho la sobrina del fallecido, que ha afirmado también que su tío era "cuidadoso con la seguridad", por lo que si hubiera quedado con una persona y se hubiese presentado otra distinta "no la habría dejado entrar para nada".

La sobrina, que ha confirmado que el móvil de su tío se desbloqueaba con huella dactilar y clave numérica, ha dicho que no miró si en el teléfono del fallecido había alguna aplicación de citas.

La hermana del fallecido y su nieto han corroborado la declaración de la sobrina y han coincidido en que les llamó la atención cuando acudieron al domicilio de la víctima que la puerta no estaba cerrada con llave.

Un amigo ha declarado que el fallecido solía quedar con hombres a través de varias aplicaciones de citas pero "no me decía dónde" y ha reconocido que el día de los hechos recibió por whatsapp una foto de un chico con el que cree que iba a quedar. "Quedaba en su domicilio con personas que había conocido a través de apps de contactos. Yo a su casa no entraba cuando estaba con un hombre", ha dicho.

Otro amigo que tenía llaves del domicilio del fallecido han asegurado que cuando estaba solo en casa "cerraba con el cerrojo" y han confirmado que usaba apps de contactos y que "se encontraba con otras personas", aunque han dicho desconocer si los encuentros eran en su propio domicilio.

La expareja del acusado, que mantuvo su relación hasta meses después de su entrada en prisión, ha dicho no recordar si llegó a conocer a los tres individuos que, según el acusado, formaban una banda en la que él era solo "tarjetero", no sabe si recibía transferencias bancarias y ha asegurado que el encausado era "una persona muy sociable" y no hacía "gastos caros". "Yo no tengo palabras malas para él", ha afirmado.

Por último, los ertzainas que acompañaron a la comitiva judicial en el levantamiento del cadáver han explicado que realizaron fotos del fallecido, pero no recogieron huellas ni ninguna evidencia porque no percibieron "ninguna causa delictiva, ni ningún hecho destacado, ni signos de violencia ni de registro", además de que el forense que examinó el cuerpo en la vivienda determinó que era "muerte natural".

En ese sentido, han indicado que "ante la sospecha de homicidio, hubieran preservado las escena hasta la llegada de la policía científica", pero fue "un levantamiento normal, no había nada en la escena que indicara muerte violenta".

37 AÑOS DE CONDENA

El acusado se encuentra en prisión tras haber sido condenado a 25 de años por el asesinato con alevosía de un varón con el que había quedado a través de una aplicación de contactos para homosexuales el 17 de octubre de 2021, pena que se suma a otra condena de 10 años por un delito de asesinato en grado de tentativa por tratar de matar el 17 de diciembre de 2021 a otro varón, con el que también contacto a través de la misma web de contactos, en su piso del Casco Viejo bilbaíno.

Además, está condenado a 2 años y 3 meses de prisión por estafa continuada por sacar dinero y realizar compras por más de 6.300 euros de una tarjeta cuyo titular había muerto. En este caso, el Tribunal Constitucional ha ordenado reabrir las investigaciones al Juzgado de Instrucción número 5 de Bilbao, que había archivado las diligencias al considerar que en el cadáver, localizado en su domicilio, no había signos de violencia.

Por los hechos ahora enjuiciados, la muerte de un varón de 73 años que se habría producido por una insuficiencia cardiorrespiratoria por estrangulamiento, el Ministerio Fiscal solicita una pena de 16 años por homicidio y de 3 años por estafa continuada, mientras que la acusación particular eleva la petición a 25 años por asesinato y 5 años por robo con violencia con agravante de reincidencia.

Por su parte, la acusación popular ejercida por Gehitu, Asociación de Gais, Lesbianas, Trans, Bisexuales e Intersexuales del País Vasco, solicita casi 29 años de prisión por un delito de asesinato con alevosía con la agravante de discriminación por orientación sexual y estafa informática.

En concepto de responsabilidad civil, las acusaciones demandan entre 42.000 y 65.000 euros de indemnización para los familiares del fallecido, así como la reposición de 3.000 euros que el encausado habría transferido de la cuenta de la víctima a la suya.

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