La exposición 'Hablan nuestros documentos' muestra en Cáceres diez libros representativos desde el siglo XVI

Publicado 22/04/2019 18:04:46CET

CÁCERES, 22 Abr. (EUROPA PRESS) -

La exposición 'Hablan nuestros documentos', organizada por el Archivo y Biblioteca de la Diputación de Cáceres, ha hecho una selección de diez libros representativos desde el siglo XVI y hasta el XX. El objetivo es celebrar el Día del Libro y podrá verse en el edificio Pintores 10, en Cáceres.

Una muestra que va desde España hasta Japón, pasando por Francia o Inglaterra, y que pone en valor una serie de publicaciones ya sea por su tipografía, su papel o sus grabados. Entre ellas destacan la primera edición de Platero y yo, de Juan Ramón Jiménez; El asno de oro, de Apuleyo o un Quijote editado en 1782.

Los libros seleccionados son De l'ane doré (El asno de oro) de Lucio Apuleyo (1558). Se trata de una edición francesa con pequeños grabados xilográficos de autor anónimo. También puede verse El ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha de Miguel de Cervantes Saavedra (1782).

Es una de las más celebradas ediciones del Quijote, después de la de 1780, con grabados calcográficos de Isidro y Antonio Carnicero y la bella tipografía del magnífico impresor Joaquín Ibarra (1725-1785). Se acompaña también de un mapa trazado por Tomás López, geógrafo del Rey, con los itinerarios que siguió el hidalgo manchego.

Otor libro elegido es el de Poesías de Carolina Coronado (1852). Este volumen recoge los poemas de Carolina Coronado hasta 1852, fecha que figura en el último de ellos. Por lo que parece, la edición no debe de ser muy posterior, ya que al inicio hay una breve biografía de la autora, escrita por Ángel Fernández de los Ríos, y aún no se habla en ella de sus hijos (el primero nació en 1853). También puede leerse un elogioso prólogo de Juan Eugenio Hartzenbusch, con quien la poeta mantuvo una abundante comunicación epistolar.

La verdadera historia de Yaoya Oshichi, de Utagawa Kunimasa IV es un libro xilográfico con la cubierta en color que relata la vida de la joven Yaoya Oshichi (1666-1683) que vivía con su padre, que era verdulero, en un barrio de Edo (actualmente Tokio). Hubo un incendio en el barrio y su casa se quemó.

Mientras la reconstruían, se hospedaron en un templo, y Yaoya se enamoró de un joven que trabajaba allí. Terminaron de reconstruir el barrio y volvieron a su hogar, pero Yaoya añoraba tanto a su amado que prendió fuego nuevamente a su casa, para hospedarse otra vez en el templo y volver a verlo. Descubierto el delito, fue condenada a la hoguera. Tenía dieciséis años.

Otro de los libros que se exponen es Book of pictures, de Arthur Rackham. Entre finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX, los libros de cuentos ilustrados alcanzaron un gran esplendor. Uno de los ilustradores más afamados fue Arthur Rackham, cuya influencia continúa hasta nuestros días, saltando de las páginas de los libros hasta los personajes de cine.

Platero y yo, de Juan Ramón Jiménez, también forma parte de esta muestra con un ejemplar de la primera edición que incluye bellas ilustraciones de Fernando Marco. La poesía juanramoniana está presente en cada página de esta elegía, en la que cuenta sus andanzas con el ya inmortal Platero.

Sembrad, de Cristina de la Cruz de Arteaga es otro de los libros escogidos. De familia aristocrática, fue ahijada de la Reina María Cristina, por lo que llevó su nombre. Se licenció en Historia en 1921, pero finalmente optó por la vida monástica; la religiosidad está presente en toda su obra creativa, menos vanguardista que la de otras compañeras de generación.

En la muestra se presenta el primer libro que publicó. El ilustrador Salvador Bartolozzi (1882-1950) fue uno de los renovadores de los libros infantiles en España; trabajó para la editorial Saturnino Calleja.

Industrias y andanzas de Alfanhuí, de Rafael Sánchez Ferlosio, se expone también para homenajear al autor fallecido el pasado 1 de abril. Se trata de la primera edición de su primer libro, con un retrato del protagonista realizado por el propio Ferlosio. La abuela que incubaba huevos en su regazo, la venerable muerte del buey Caronglo y el "alegre pueblo de Moraleja" están entre sus páginas.

Luz: libro de lectura activa para párvulos, de Adolfo Maíllo también se puede ver en esta muestra en la sala Pintores, 10. Natural de Malpartida de Plasencia, Adolfo Maíllo se licenció en Magisterio y en 1932 fue nombrado Inspector de Enseñanza Primaria en Cáceres y luego en Salamanca. Legó su archivo, con más de setenta libros escritos por él mismo, a la Diputación Provincial de Cáceres. Quienes fueran a la escuela durante el franquismo recordarán sus libros de lecturas.

Completan la decena de libros expuestos el título Arenas del Sahara, de Hilario Bravo. Uno de los muchos libros de Hilario Bravo (Cáceres, 1955). En este caso, un ejemplar único, con ocho ilustraciones realizadas con arena y otros materiales para otros tantos poemas tradicionales de la literatura saharahui.

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