BADAJOZ 28 Ene. (EUROPA PRESS) -
El doctor en Historia del Arte y director del Museo de Bellas Artes de Badajoz, Román Hernández, analiza en un libro los "caracteres e influencias y otros aspectos sociales de interés" de los retablos que existen en Extremadura.
Bajo el título 'Los retablos de Extremadura', este libro publicado por la Editora Regional se presenta en forma de cuaderno popular que recoge un análisis sobre los "tipos de retablos, sus caracteres e influencias y otros aspectos sociales de interés como la situación socio-económica y social de los artistas, así como las rivalidades y pleitos que existían entre ellos".
El libro fue presentado hoy por su propio autor en Badajoz, en un acto en el que también participaron el director de Promoción Cultural de la Junta de Extremadura, Javier Alonso de la Torre, y el director de la Editora Regional de Extremadura, Luis Sáez.
Dedicado a los retablos de Extremadura, el trabajo resume la tesis doctoral de quien lo firma, publicada en su segunda edición en 2004, y que actualmente puede consultarse en su integridad, 675 páginas, en la Biblioteca Virtual Cervantes.
PARTE ESENCIAL DEL PATRIMONIO
El director de Promoción Cultural de la Junta valoró las "abundantes ilustraciones, mapas, cuadros y dibujos" que recoge este ejemplar como "parte esencial del patrimonio cultural y extremeño".
De este modo explicó que este cuaderno popular ofrece, como la "mejor" guía, un "exhaustivo repaso a los principales retablos extremeños, ofreciendo las claves necesarias para comprender a fondo lo que hasta ahora sólo podríamos admirar".
Por su parte, el director de la Editora Regional de Extremadura, Luis Sáez, resaltó que con este cuaderno popular la institución "inaugura una nueva etapa y formato en la conocida serie de divulgación".
CONTENIDO DEL LIBRO
Cabe destacar que las coordenadas espaciales del trabajo abarcan toda Extremadura, mientras que las temporales se ciñen a los siglos XVI, XVII y XVIII, es decir, los periodos renacentista y barroco del mueble artístico regional.
El contenido de 'Los retablos de Extremadura', que se extiende a lo largo de 104 páginas, se estructura en tres partes. La primera se ocupa de los caracteres principales del retablo extremeño en relación, siempre, con el contexto de la retablística española. Estos caracteres se refieren a la iconografía, la morfología y la estructura, así como a la evolución durante los periodos citados.
También hace referencia a los tipos de retablos "más frecuentes" en la región y otros aspectos relativos a la clientela, la contratación para crearlos, su duración, precio, pagos, tasaciones o materiales en que se realizaron.
En la iconografía pueden encontrarse junto a los grandes ciclos sobre Cristo o María, otros temas y devociones representando al apostolado, María Magdalena, imágenes de los evangelistas, los Santos Padres y las virtudes.
En ese sentido, el director del Museo de Bellas Artes de Badajoz definió la segunda parte como "particularmente novedosa por cuanto tradicionalmente se ha venido afirmando que el arte extremeño procede casi exclusivamente de centros artísticos castellanos y andaluces, ignorándose la fecunda cantera regional de artistas extremeños".
En este apartado se analizan las influencias exteriores de nuestra retablística y se fijan los centros artísticos de Extremadura durante el periodo. Sólo así se puede apreciar la herencia foránea y la producción propia.
En este sentido, los talleres de donde salieron las mejores piezas del retablo regional se ubicaban en Cáceres, Trujillo, Coria, Plasencia, Alcántara, Guadalupe, Yuste y Serradilla en lo que respecta a los centros cacereños.
De la Baja Extremadura, el territorio que prima en el estudio de la tesis doctoral de Román Hernández, es el de Zafra, Llerena, Badajoz, Fregenal de la Sierra e Higuera la Real, Jerez de los Caballeros y Olivenza.
Para finalizar, el tercer y último capítulo se dedica a los aspectos sociales, económicos y profesionales de los artistas que trabajaron en los retablos extremeños.
Con respecto a las analogías y diferencias con el resto del país, el autor explicó que los talleres extremeños "no sólo encuentran influencia de los castellano-andaluces, como históricamente se ha creído, también de maestros propios, entre otros" los talleres de Martín de Holanda, en Llerena, o el de Juan de Valencia.